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HANNA-BARBERA, McFarlane Toys
 

En 1957, los directores de animación William “Bill” Hanna y Joseph “Joe” Barbera, tras abandonar la Metro-Goldwyn-Mayer, decidieron abrir su propio estudio de animación. Atrás quedaban dos décadas trabajando en el mítico estudio cinematográfico y un total de siete Oscar –más seis nominaciones- obtenidos por su trabajo con los personajes Tom & Jerry.

Hanna y Barbera comenzaron su labor en conjunto en 1939, co-dirigiendo el corto Puss get the boot. Dicho corto estaba protagonizado por un gato llamado Jasper y un ratón sin nombre conocido. Su trabajo se vio recompensado con la primera de sus nominaciones al Oscar.

Hay que recordar que, hasta la década de los 50, momento en el que se comenzó a emitir la televisión, el trabajo de los animadores, principalmente cortos, estaba destinado a proyectarse en los cines, como complemento de las películas.

Tras el éxito inicial, Hanna y Barbera concentraron todos sus esfuerzos en sus personajes, conocidos ya como el gato Tom y el ratón Jerry, llegando a realizar más de 150 cortos para la M.G.M, estado todos protagonizados por la pareja, salvo tres de ellos.

Uno de los Oscar obtenidos, el otorgado por el corto Los Dos Mosqueteros (1952). protagonizado por la pareja de antagonistas Tom & Jerry y el diminuto, pero peleón Nibbles, dio lugar a una saga compuesta por Touché, Pussy Cat (1954) y Royal Cap Nap (1958) estrenado tras la marcha de los animadores. La historia de estos tres cortos se desarrolla en la Francia descrita por Alejandro Dumas en sus relatos y dada su popularidad es posible que se hubiera prolongado más en el tiempo si los animadores y el estudio no hubieran decidido poner fin a su relación profesional.

El caso es que, tras la fundación de su estudio, Hanna y Barbera concentraron todos sus esfuerzos en crear una nueva pléyade de personajes, planteados para el nuevo soporte –la televisión-, aunque Tom & Jerry continuaron su singladura las siguientes décadas con resultados, eso si, un tanto irregulares.

Hoy día, ambos personajes forman parte de los iconos más reconocibles de la cultura popular del siglo XX.

Por ello, no es de extrañar que cuando la empresa juguetera McFarlane Toys anunciara que comercializaría una nueva línea de figuras basadas en los personajes de Hanna y Barbera, Tom & Jerry figuraran entre las primeras escogidas para la presentación en sociedad de dicha línea.

En lo que respecta a las figuras de Tom & Jerry, McFarlane Toys nos presenta dos posibilidades. La primera, llamada No trespassing, nos ofrece a los dos personajes en una actitud muy común dentro de sus peripecias; es decir, Tom sucumbiendo a las trampas de Jerry. En esta ocasión, Jerry está aplastando la pata de Tom con un gran martillo cuando éste intentaba colarse por la puerta de la casa del ratón.

Como no podía ser menos, el realismo y la fidelidad para con los modelos originales es sobresaliente, no sólo en lo que se refiere a los dos personajes sino a la base, repleta de un montón de detalles que añaden, más si cabe, fidelidad al resultado final.

Rock ´n´ Roll es la segunda opción de McFarlane Toys para los aficionados a Tom & Jerry. En esta ocasión el dúo se encuentra en plena actuación musical, con Jerry entregado a su público y tocando su guitarra eléctrica mientras camina sobre una gran columna de sonido. Mientras, Tom se ve atacado por una descarga de corriente que le hace saltar y que le pone todos los pelos de punta, en especial sus bigotes. Ya lo comentamos antes, el gusto por los detalles y el cuidado acabado de la pintura son una muestra más del predomino de la marca juguetera en el mercado actual.

La sensación final es que estamos presenciando una escena de uno de los galardonados cortos de Tom & Jerry, sólo que esta vez en tres dimensiones, aunque sin el movimiento que muchos desearíamos.

Tras abandonar la M.G.M. y fundar su estudio, Hanna y Barbera comenzaron la creación de personajes pensados, de manera específica, para la pequeña pantalla. Sus primeras propuestas fueron Ruff & Reddy, Huckleberry Hound y Quick Draw McGrawTiro Loco McGraw, para el público español-.

En los años posteriores los personajes contaron con sus adaptaciones al formato gráfico, pero su destino original fue la pequeña pantalla. No obstante, el gran éxito del estudio llegó a primeros de los años 60 con la serie The FlintstonesLos Picapiedra en nuestro país-.

Dicha serie, estrenada en la cadena ABC y creada por el dibujante Dan Gordon, se convirtió en la primera serie animada que se estrenó en horario de máxima audiencia, algo que no volvería a ocurrir hasta el estreno de Los Simpsons, tres décadas después.

La serie, aunque creación del estudio, bebía de propuestas como la serie The honeymooners –en lo tocante a las relaciones entre los personajes- y Stone age cartoons, serie de cortos producidos por los estudios Fleischer en los años 40. En dichos cortos ya se dibujaron animales prehistóricos que eran utilizados como si fueran maquinaria de obra del siglo XX.

De todas formas, durante sus seis temporadas, The Flinstones aportaron muchos otros elementos al imaginario colectivo, convirtiéndola en una de las series de animación más proyectadas en las televisiones de todo el mundo, desde hace cuatro décadas.

Su mayor acierto no sólo está en plantear una sociedad prehistórica, pero con todos los elementos de la sociedad moderna –sobre todo en el diseño de electrodomésticos modernos- sino en sus personajes. Fred Flinstone (Pedro Picapiedra), rudo, tosco, bonachón y metepatas profesional, tiene su contrapunto perfecto en Barney Rubble (Pablo Mármol), mucho más culto, inteligente, mesurado y consecuente. La interacción entre ambos personajes supuso toda una novedad para una serie animada, la cual tocaba temas mucho más adultos de lo que se podía pensar en un principio.

Sus respectivas mujeres, Wilma, en el caso de Fred, y Betty -en el caso de Barney- representan muy bien a las mujeres de los 60, cada vez más preocupadas por su propio bienestar, aunque no por ello descuidan el cuidado de sus maridos, sobre todo la paciente Wilma con un cabezahueca como Fred. De todas formas, ambas saben decir que no y reclamar sus derechos, algo inaudito en los cortos vistos hasta entonces en los cines y las otras series de televisión.

La llegada de Pebbles, la hija de Fred y Wilma, y de Dum Dum, el pequeño Sansón de Barney y Betty, ayudaron a cimentar las relaciones familiares y personales de los personajes, además de asegurar el relevo generacional para la serie, una década después.

Hoy día, cercanos ya a sus bodas de oro, The Flinstones continúa siendo un referente para todos aquellos que quieran realizar una animación de calidad y con un sólido y divertido guión.

Como en el caso de Tom & Jerry, McFarlane Toys nos ofrece dos posibilidades para colocar a los entrañables personajes de The Flinstones en la estantería de nuestra habitación, aunque sólo se han comercializado dos versiones de Fred Flinstone montado a lomos de dos prehistóricos vehículos. Ambas se alejan bastante de las imágenes más recordadas del personaje, aunque para el segundo surtido las cosas han mejorado sensiblemente.

En la primera opción, Fred cabalga a lomos de una motocicleta, sujetando los cuernos que sobresalen del cráneo de un animal similar al Triceratops. El resto de la cabalgadura está confeccionada en dura roca, madera y marfil.

Fred lleva, además de su inconfundible traje naranja con corbata y manchas, unas muñequeras y un chaleco de cuero, cual motero que se precie, aunque haya olvidado ponerse el casco, modelo tortuga, que hondea al viento cual bandera.

Como detalles comentar que el eje de la rueda delantera se puede mover y que dentro del depósito del combustible se puede apreciar una muestra “viva” de la tecnología de la época.

El personaje está igualmente bien modelado y pintado como los anteriormente comentados Tom & Jerry, dando una tremenda sensación de realismo. Es una lástima que no puedan hablar, sería el complemento perfecto.

La segunda y motorizada opción de Fred Flinstone nos llega con la caja de lujo del presente surtido. En ella, podemos ver a Fred conduciendo un acelerado Muscle Car –un poderoso Roadster de carreras-. Dicho vehículo tiene sus dos ruedas delanteras levantadas producto de la aceleración de su potente e, imaginamos que, prehistórico motor, similar al de su motocicleta antes comentada. Fred está acompañado de un pterodáctilo que hace las veces de mascota.

Lo que se echa de menos es el tronco-móvil de siempre, el cual forma parte de la segunda serie de figuras dedicadas al estudio de animación, tal cual aparece en la secuencia de cierre de la serie clásica de The Flinstones. Es, sin duda, uno de los platos fuertes –y más apetecibles- de la segunda serie de esta colección.

Esta colección se completa con otros dos entrañables personajes más del estudio Hanna y Barbera.

Quick Draw McGrawTiro loco McGraw, para los niños españoles- debutó en las pantallas en 1959, como segunda parte de un programa de animación de una hora de duración. Quick Draw McGraw es un dispuesto y valiente sheriff de raza equina, lo que presenta una genial vuelta de tuerca al western clásico. Éste siempre va acompañado de su colega y amigo, un burro llamado Baba Looey, que actúa como un remedo del Sancho Panza cervantino. Quick Draw McGraw también asumirá una personalidad secreta, semejante en aspecto al literario El Zorro, de Johnston Mc Culley. Esta personalidad secreta se apoda El Kabong.

Y es precisamente la mencionada encarnación de El Kabong la que reproduce la figura comercializada por McFarlane Toys para esta primera serie.

Quick Draw McGraw aparece en plena labor de apresar a un villano, quien está recibiendo golpes por una guitarra que empuña el héroe. Quick Draw luce el antifaz, sombrero y capa negra de costumbre mientras escacha contra el suelo al maloso de turno. A su lado, su fiel Baba Looey se mantiene atento al trabajo de su compañero. Como complemento, la figura de Quick Draw se mueve para aportar la sensación de movimiento, mientras golpea al recién atrapado ladrón.

También es digno de destacar el acabado del pequeño Baba Looey y la expresión decidida de Quick Draw, tal cual lucía en su divertida serie.

Para terminar, y no por ello menos importante, nos encontramos con el aguerrido defensor de la ley, una vez se haya cambiado de traje; es decir, con el sin par Hong Kong Phooey.

Nacido en 1974, en plena eclosión del cine y los cómic de artes marciales, Hong Kong Phooey es, en realidad, Penrod Pooch, conserje de una estación de policía. Esto le permite estar muy cerca de todo lo que sucede y poder actuar con la mayor prestancia posible.

Bien es cierto que todo esto no sería posible –sobre todo salir del archivador que hace las veces de vestuario- sin la inestimable ayuda de Spot, su gato y el cerebro de la pareja. Además de la ayuda gatuna, Hong Kong Phooey cuenta con el apoyo de Rosemary, la telefonista de la estación de policía, enamorada en secreto del dispuesto luchador, con los consejos del libro del Kung-Fu y con su Phooeymobile, vehículo sobre ruedas, capaz de adoptar cualquier requerimiento del héroe.

Lo más curioso del caso es que la serie sólo tuvo un total de 16 capítulos, cantidad que queda muy lejos de otros carismáticos personajes del estudio que se han perpetuado durante años, con varias temporadas a sus espaldas.

Sea como fuere, Hong Kong Phooey se ha convertido en un digno compañero de aventuras gráficas, tan recordado como el Shang-Chi, de Marvel Comics, o el Richard Dragon, de DC Comics.

La figura de McFarlane Toys nos presenta a Hong Kong Phooey en pleno salto, a punto de golpear a un ladrón al que ha atrapado con las manos en la masa. Tanto el colorido personaje como el villano están sujetos a la base que acompaña a la figura por un muelle que permite dotarlos, a los dos, de cierto movimiento. Y a su lado, como no podría ser menos, Spot, controlando que su partenaire no acabe en una situación comprometida –como la mayoría de las veces, para que nos vamos a engañar-.

Si en todas las figuras la expresión está realmente bien conseguida, en ésta realmente le falta hablar para que nos olvidemos que estamos ante una figura en vez de frente a un dibujo animado que ha salido de la pantalla y está actuando delante de nosotros.

Para finales de este año, está previsto que salga la segunda serie de figuras dedicadas al estudio de Hanna y Barbera. Dicha serie estará compuesta, además de por el mencionado Tronco-móvil –la caja de lujo del surtido- por personajes como el Capitán cavernícola; Fred Flinstone y su fiel mascota Dino; una nueva versión de Tom & Jerry; el glotón Oso Yogui, perseguido por el guarda del parque Yellowstone; el gorila Magila; Penélope Glamour y el can Risitas; y el intrépido Johnny Quest y su perro Bandit.

Es una ocasión estupenda para que los muchos aficionados al universo creado por los dos animadores encuentren a su personaje favorito. Y si no lo encuentran en la primera o segunda serie no se preocupen, pues McFarlane Toys ha comentado que quedan muchos más personajes por aparecer de entre las más de 50 series producidas por el estudio Hanna y Barbera.

Agradecemos a la empresa SD Distribuciones el material y la facilidades dadas para la redacción de este artículo.


Elena Santana y Eduardo Serradilla
noviembre de 2006

Hanna Barbera de Mc Farlane Toys

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