"Todos nosotros hemos
sido traídos aquí por una razón,
por un propósito. Nada de esto es una
casualidad. La isla te escogió a ti también.
Jack, es el destino."
John Locke a
Jack Shephard en el capítulo El
conejo blanco
(quinto episodio de la primera temporada)
Pocas series han despertado tanto la capacidad
de fabular e imaginar de los espectadores televisivos
como Perdidos.
Desde su capítulo piloto en el año
2004, el imaginario propio de la serie se ha ido
enriqueciendo con las distintas teorías
que circulan –en especial en la Red- sobre
cuáles son las verdaderas claves que mueven
los hilos de la narración.
Como muy bien dice el escritor Toni de
la Torre en su libro Descifrando
los misterios de Perdidos (Now Books-Ara
Llibres, S. L. 2006): "Podríamos
definir Perdidos
como una serie que da tantas respuestas como preguntas...
Pero me gusta mucho más definirla como
una serie que estimulaba la imaginación,
jugando con elementos que nunca se ven. Mensajes
ocultos, símbolos, señales, pistas;
escondiendo la verdad para que la encuentre el
espectador".
No en vano, Stephen
King considera Perdidos
como la serie que más ha estimulado la
imaginación del espectador de cuantas recuerda.
Además, J. J. Abrams,
principal responsable de la serie, no tiene reparo
en afirmar que la novela de King,
-considerado como el escritor del misterio y el
horror por excelencia- Apocalipsis
es una de las mayores influencias en la génesis
y posterior desarrollo de la trama de Perdidos.
Sea como fuera, es difícil encontrar
un ejemplo de la cultura popular del siglo XXI
que tenga un desarrollo tan rápido e intenso,
tanto en los medios convencionales de comunicación
como en Internet.
Uno de sus principales aciertos es situar en
un escenario tan particular como lo es una isla
en medio del océano –cargada de la
mitología propia de las gestas de piratas
y náufragos, tales como Robinson Crusoe-
a una pléyade de personajes con los que
cualquier espectador se puede sentir identificado.
Abrams y el resto de los guionistas
-Jeffrey Lieber, Damon
Lindelof y Jeffrey Jacob-
han logrado tejer una delicada tela de relaciones
personales donde encajan presente y pasado, y
que miran hacia un futuro, a ratos esperanzador,
a ratos peligroso y esquivo.
Además, el componente fantástico
de la historia no deja de evolucionar con elementos
tan dispares como animales que no deberían
estar allí, misteriosas escotillas, barcos
varados en medio de la jungla o una cuenta atrás
que no parece tener mucho sentido.
De ahí que, en su afán por no dejar
escapar ninguna oportunidad de formar parte de
los referentes propios de la mencionada cultura
del presente siglo, McFarlane Toys lograra
hacerse con los derechos para comercializar una
línea de figuras con los principales personajes
de Perdidos.
El primer surtido está compuesto por
seis figuras más una caja de lujo con una
escena clave de la primera temporada de la serie.
Los escogidos para el primero de los surtidos
fueron Jack Shephard, Hugo “Hurley”
Reyes, Kate Austen, Charlie Pace, Shannon Rutherford
y John Locke. Para la denominada
caja de lujo se eligió el momento en el
que Jack, Locke, Hurley y Kate,
tras abrir la misteriosa escotilla en medio de
la jungla, están a punto de comenzar a
bajar por la escalera que los llevará a
descubrir un secreto aún mayor.
Todas y cada una de ellas presentan un nivel
de acabado muy por encima de la media, logrando
un realismo raramente visto anteriormente en una
propuesta de este tipo. Quizás la única
que se sitúa un paso por detrás
del resto es aquella que representa al personaje
de Shannon Rutherford. Y no porque la
figura no mantenga el nivel de calidad del resto
de la colección, sino por la pose con la
que se presenta; es decir, tumbada en la playa,
tomando el sol después del accidente.
De igual manera, y a pesar de estar desarrollada
en una escala mucho menor que las figuras antes
mencionadas, la escena de la escotilla reproduce
de manera cuidada y fiel el momento final con
el concluye la primera temporada de la mencionada
serie.
La primera de las figuras reproduce al personaje
de Dr. Jack Shephard (Matthew Fox) momentos
después de sufrir el accidente del vuelo
815 Oceanic Airlines. La figura reposa sobre una
base –con una foto de una parte del avión-
donde se mezclan los restos del aparato y la arena
de la playa donde han caído. Su rostro
muestra la desorientación de quien acaba
de sobrevivir a un accidente como el del Oceanic
815 al igual que su traje, roto y manchado.
La camisa, que sobresale por fuera del pantalón,
está salpicada por la sangre de las heridas
que luce el personaje en su rostro. Toda la ropa
está surcada por arrugas que aportan la
textura necesaria para dar la sensación
de realidad. La posición de la cabeza,
un tanto ladeada, de las piernas y de sus manos
da el contrapunto perfecto a la figura
Por si esto fuera poco, todas las figuras incorporan
un chip de sonido que les permite reproducir hasta
tres frases expresadas por cada uno de los personajes
durante el desarrollo de la narración.
Una de las novedades de esta colección
– si se las compara con otras de la misma
marca- es en su presentación cara al público.
Para la ocasión se ha optado por una caja
en vez del tradicional blister transparente con
el que se suelen comercializar las figuras de
McFarlane Toys.
Cada una de las cuidadas cajas viene con ventana
transparente para dejar ver la figura que contiene,
además de una pestaña que, al abrirla,
nos permite observar uno de los elementos, a escala
real, que forman parte de la mitología
propia de la serie.
En el caso de Jack, éste viene
acompañado por la foto de la ficha policial
de Kate Austen, donde aparece tras ser
detenida.
Kate Austen, la esquiva fémina
con un atormentado pasado, es la segunda de las
figuras de la colección.
En esta ocasión, Kate aparece
rodeada de juncos de bambú, los cuales
hacen las veces de rejas –símil de
realidad, si todavía viviera en el mundo
real-. Como en el caso de Jack, destacan
el realismo tanto de su rostro como la ropa y
la pose que luce el personaje. Queda claro que
los escultores de la marca se han esforzado en
plasmar la belleza de la actriz Evangeline
Lilly, responsable de dar la réplica
al personaje de Kate. Todo esto queda
patente al fijarnos en las facciones del rostro,
así como en el pelo que cae sobre su cara.
En cuanto a sus ojos, éstos muestran una
mezcla de ensoñación y cierto temor
ante los sucesos que están sufriendo en
la isla.
Donde también se ha buscado la máxima
fidelidad es en la reproducción de la ropa
que luce el personaje. En este caso, uno tiene
la sensación de notar el sudor que luce
la camiseta que lleva puesta la figura.
La base sobre la que reposa la figura viene
acompañada por un fondo que reproduce el
resto de los juncos que rodean al personaje.
Como complemento, Kate viene acompañada
del avión de juguete, único anclaje
que la une con su infancia tiempo atrás
abandonada.
Con John Locke, el hombre renacido tras
el accidente del vuelo Oceanic 815, la marca ha
logrado un nivel de detalle y acabado, tanto en
el modelado como en el acabado de la pintura,
muy difícil de lograr. No es vano, la figura
ha sido merecedora del premio a la mejor figura,
mejor acabado y mejor parecido, otorgados a las
figuras comercializadas durante el pasado año
2006.
Locke, el hombre que vio cómo
su vida daba un vuelco total –abandonada
su silla de ruedas- se nos muestra mirando fijamente
a la escotilla que acaba de descubrir en medio
de la jungla de la isla. La primera sensación
que se tiene al mirar la figura es la de estar
ante una versión en pequeño del
actor Terry O´Quinn. Cada
arruga y cicatriz de la cara, así como
la mirada de determinación que muestra
el personaje en su empeño por comprender
los secretos de la isla, son el vivo reflejo del
actor que da la réplica a Locke.
Esta sensación de realismo se ve incrementada
con sus musculosos brazos, donde son palpables
las venas que los surcan.
Al igual que en las dos figuras anteriores,
el realismo también está especialmente
cuidado en la ropa y en los siguientes complementos
que luce: chaleco, mochila, brújula y sus
afilados cuchillos.
La base reproduce la entrada de la escotilla
mientras que en el fondo se pueden ver las hojas
de los árboles y las plantas que pueblan
la selva que ocupa gran parte de la isla dónde
se desarrollan las peripecias de los protagonistas
de Perdidos.
La caja donde viene la figura de Locke
está acompañada por la portada,
a tamaño real, del folleto de la agencia
de viajes Melbourne Walkabout Tour, empresa por
la que Locke viaja hasta Australia para hacer
un viaje guiado.
El cuarto personaje de la colección es
Charlie Pace, el otrora famoso bajista
del grupo Drive Shaft. Charlie, al igual que el
resto de los personajes de la serie, busca una
segunda oportunidad en aquel remoto paraje. De
ahí que la figura, tan detallada y cuidada
como las anteriores, reproduce el momento en el
que el personaje escribe en las vendas, que cubren
parcialmente sus dedos, la palabra destino.
La figura de Charlie –la primera
que se pudo ver de la colección- aparece
sentada sobre un trozo del aparato, en la playa,
mientras escribe la mencionada palabra. Todos
y cada uno de los rasgos de su cara, sus ropas
y los surcos que recorren sus manos, son un fiel
reflejo de los rasgos ya conocidos del actor Dominic
Monaghan. Destacan sus ojos –detalle
especialmente cuidado en cada una de las figuras-
tratando de encontrar una de las muchas respuestas
que asaltan a los personajes de la epopeya escrita
por J.J. Abrams y su equipo.
El fondo que acompaña a la base sobre
la que reposa la figura atrapa el claroscuro de
la noche, al igual que en la escena original de
la serie.
Dentro de la caja, a tamaño real, se
encuentra el anillo del grupo Drive Shaft, del
que Charlie fuera su bajista.
El quinto en discordia es el bonachón
y condicionado por la fortuna Hugo “Hurley”
Reyes. Hurley, millonario con la peor de
las suertes del mundo, tratará de hacer
que la vida de los supervivientes en la isla sea
lo más “normal” posible. En
el extremo contrario están los números
4, 8, 15, 16, 23 y 42 –malditos según
el mismo Hurley- y que se convertirán en
una constante en la vida de los supervivientes.
La oronda figura de Hurley aparece sujetando
un largo junco, coronado por una llamativo bermuda
de marcados colores. Éste hace las veces
de banderín, el cual indica un improvisado
hoyo de golf. Su cara demuestra el momento relajado
que está viviendo, muy lejos de los agobios
que debía soportar por culpa del premio
ganado en la lotería. La sensación
de realidad es tanta que sólo falta que
el viento mueva el improvisado banderín,
mientras Hurley espera a que el próximo
jugador pruebe suerte con su golpe. Sólo
hay que ver las imágenes de la presentación
de la colección en una conocida juguetería
americana –a la cual asistió el actor
Jorge García y el propio
McFarlane- para ver el tremendo
parecido entre la figura y el actor.
Como no podía ser de otra manera, la
figura viene acompañada por el billete
de lotería que significó el comienzo
de la “mala suerte” para el personaje
en su vida cotidiana.
El surtido se completa con el personaje de Shannon
Rutheford, la egoísta “niña
de papá” que no duda en tumbarse
al sol, a la espera de un rescate que nunca llegará.
Como en las anteriores, el nivel de realismo está
muy bien logrado, reproduciendo el rostro y el
cuerpo de la actriz Maggie Grace.
Ésta luce un sugerente bikini rojo mientras
descansa sobre una colorida toalla de playa. Cada
uno de los detalles que la acompañan –gafas
de sol, protector solar y una botella de agua-
sólo aumentan la sensación de realidad
de la escena original de la serie.
El único punto en contra que se le puede
poner a la figura es la falta de acción
que demuestra. No obstante, es cierto que el personaje
de Shannon se comporta de una manera
egoísta durante buena parte de la narración,
razón por la cual está justificada
la elección de dicha pose para la figura.
Como complemento, la figura está acompañada
del plano de la más misteriosa, si cabe,
Danielle Rousseau, perdida desde hace
casi dos décadas en aquella isla.
Esta primera colección se completa con
la ya mencionada reproducción de la misteriosa
escotilla que descubre Locke en medio
de la jungla.
Presentada como una figura en caja de lujo,
la escala escogida para hacerlo es menor que la
del resto, decantándose por unas figuras
de 10 centímetros, colocadas en un cuidado
y detallado escenario. De esa forma podemos ver
a Jack y Locke, acompañados
por Hurley y Kate, momentos
antes de que los dos primeros comiencen su descenso
hasta la entrañas de la misteriosa construcción.
Jack y Locke aparecen agachados,
mirando hacia el interior de la escotilla, la
cual viene dotada de una luz para acentuar el
realismo de la composición. Hurley
y Kate, por su parte, aparecen en un
segundo plano, dudando de qué hacer ante
lo que se les aparece delante de sus ojos.
El escenario nos muestra parte de la escotilla,
con la tierra removida a su alrededor, además
de las plantas que la rodean. El resultado es
estar delante de un fotograma de la serie, sólo
que esta vez es en tres dimensiones. Lo único
que queda es esperar a que Jack, Locke
y Kate empiecen el descenso por la escalera
que, en una pequeña sección, se
puede apreciar en el escenario que ha comercializado
McFarlane Toys.
"El camino acaba en
la escotilla. La escotilla, Jack. Todo lo que
ha ocurrido, todo lo que hemos vivido, ha pasado
para que pudiéramos abrir la escotilla."
Locke a Jack
en Éxodo
3 (capítulo
25 de la primera temporada)
McFarlane Toys, con esta colección,
se sitúa a la cabeza del mercado de figuras
articuladas destinadas a un público adulto
y que espera la mayor calidad posible en productos
de esta índole.
Este primer surtido de Perdidos
es una pieza imprescindible para todos aquellos
seguidores de la apasionante serie de televisión,
cuya tercera temporada está a punto de
continuar tras el descanso de finales del pasado
año 2006.
La empresa juguetera ya ha comentado que durante
el presente año llegará al mercado
una segunda serie de figuras con más personajes
de la serie Perdidos.
Agradecemos a la empresa SD
Distribuciones el material cedido y las facilidades
dadas para la redacción de este artículo.
y
enero de 2007 |