| Qué
les parece regalarle a su pareja, ya sea varón
o hembra –que a los chicos también
nos gustan los muñecos- un amoroso muñeco
Good Guys con su pantalón de peto
vaquero y su gran sonrisa, llenando toda su cara.
Seguro que, nada más verlo, uno desearía
agarrase a él y pasar una velada de domingo,
debajo de la manta y viendo la televisión...
¿O no?
Quizás el único problema es que
a los asesinos en serie y personajes de tal calaña,
les ha entrado la mala costumbre–no se crean-
de introducir su pervertida mente en muñecos,
especialmente Good Guys, sobre todo desde
1988, fecha en la que se estrenó El
Muñeco diabólico en los cines
de todo el mundo.
Child´s play,
como se llamaba originalmente la película,
fue dirigida por el director Tom Holland,
conocido por The Langoliers
(1995) de Stephen
King y por formar parte de los realizadores
reunidos en Masters of
Horror, y contó con el guión
de Don Mancini, responsable de
la historia original y de “dar a luz”
a una criatura como el desmedido Chucky.
Todo comienza cuando el asesino y psicópata
Charles Lee Ray –interpretado por
el actor Brad Dourif, quien aportará
la voz al personaje en el resto de la saga- se
ve obligado a refugiar su espíritu dentro
de un muñeco Good Guys, gracias
a la magia negra y el Voodoo.
Una vez vuelto a la vida, aunque sea dentro
de una figura de 40 centímetros y de pvc,
Ray no dudará en dejar un rato
de sangre allá donde vaya.
Por desgracia para él, ser muñeco
tiene sus limitaciones y, al final, Ray
lo descubre de manera muy dolorosa.
La película, como era de esperar fue todo
un éxito y Chucky regresó
a la pantalla, con una segunda, tercera, cuarta
y hasta una quinta parte. De todas, la mejor,
además de la original, es la cuarta, llamada
La novia de Chucky
(1998), cargada de humor negro, mala leche y sadismo
en las dosis justas. Esto se logra por la dirección
del director chino Ronny Yu,
quien comenzó a ser conocido en occidente
por sus recordadas Novias
del cabello blanco 1 y 2
(1993).
Yu imprime un sello muy particular
a un relato que destila sangre y comedia a la
misma vez.
Por eso no es de extrañar que, después,
Yu fuera el escogido para realizar
el cruce entre Freddy Krueger y Jason
Voorhees (Freddy
vs. Jason, 2003). Lo único que no acaba
de cuadrar es que sólo aporta el toque
de comedia Freddy Krueger. Jason
sigue tan callado como siempre.
La continuación, La
semilla de Chucky (Don Mancini, 2004), en
clara referencia a La
Semilla del diablo (1968) de Roman
Polanski, es simpática pero no
llega al nivel de su antecesora.
También, como era de esperar, Chucky
no tardó en llegar a las tiendas especializadas
y demás “antros de perversión”
en todo el mundo mundial.
El primero en comercializar un amoroso y psicótico
“Chucky” fue McFarlane
Toys.
La empresa comercializó una figura de 18
centímetros en su colección Movie
Maniacs 2 (septiembre de 1999) y una caja
especial donde se encontraban la feliz pareja
Chucky y Tiffany, con una sádica
sonrisa de enamorados.
Dos años después, McFarlane
Toys comercializó una figura de
30 centímetros, basada en la segunda entrega
cinematográfica Chucky´s
back (Don Mancini , 1990), la cual se agotó
tan rápido como las dos propuestas anteriores.
Sin embargo estaba claro que un personaje como
Chucky no podía estar mucho tiempo
sin estar presente en el mercado. Las empresas
encargadas de recoger el testigo fueron Sideshow
y Neca.
Sideshow comercializó,
a partir de los personajes de Chucky
y Tiffany, dos propuestas. Por una lado,
unas versiones de tan sólo 9 centímetros
de ambos personajes. Con un buen nivel de acabado,
ofrecían una alternativa a las agotadas
figuras de McFarlane Toys.
Por otro lado Sideshow ofreció
dos versiones de Chucky y una de Tiffany,
subtituladas The Ultimate Chucky and Tiffany.
Ambas figuras de 45 centímetros, presentaban
un gran acabado en cuanto a la cara pero en el
resto era muy deudoras de los muñecas clásicas
de toda la vida.
Faltaba un Chucky que fuera un fiel reflejo
del muñeco que terminaría por protagonizar
cinco entregas cinematográficas y éste
tardaría un tiempo en llegar al mercado.
Antes de esto, la empresa Neca,
incluyó a Chucky –versión
de la tercera entrega de cine- en su colección
de Cult Classics serie 4. En esta ocasión,
la figura, además de sus señas de
identidad –cuchillo en mano, como no podía
ser de otra forma- estaba acompañado de
la caja original donde se comercializaban los
adorables Good Guys, todo un detalle
para guardar tan “entrañable”
engendro asesino.
Para los paladares más selectos, Neca
también lanzó al mercado una versión
más grande, de 30 centímetros, del
“muñequito”. En este caso,
Chucky, además de con pantalón
de peto, colorido jersey, sonrisa psicópata
y cuchillo en ristre, venía acompañado
de la posibilidad de escuchar cuatro frases, recitadas
por el bueno de Lee Ray, para hacer más
completo el pack.
Con la caja delante y vista la malévola
sonrisa que muestra el muñeco, uno está
esperando que Chucky salga del interior
y nos persiga por la casa. Pero ¿qué
aburrida sería la vida sin un poco de emoción?
¿Creen que esto es todo? Pues no. SideShow
Collectibles, en un verdadero salto mortal
–con red, eso sí- ha ido más
allá a la hora de comercializar el Chucky
definitivo, recién salido de la fábrica
para Bride of Chucky.
En esta ocasión tenemos dos versiones
de Chucky, con la cara “normal”
y con la cara surcada de cicatrices y remendada
para poder continuar con su labor de controlar
el exceso poblacional.
Ambas figuras, de 40 centímetros de altura,
presentan un nivel de detalles realmente impresionante,
tanto en el modelado de la cara, la manos, como
en el resto de los detalles, especialmente su
ropa. Da miedo mirarlas a la cara, mientras muestran
la burlona y ácida sonrisa que surca su
rostro. Detalles como sus ojos o los pliegues
de la piel alrededor de su boca le confieren un
realismo nunca visto en otros Chucky.
El cuerpo, las manos y los diferentes elementos
de la ropa también brillan a la misma altura.
La figura viene acompañada de una base
y de una cuidada caja que, si bien no reproduce
el envoltorio original de los Good Guys,
tampoco desmerece en nada por su acabado y presentación
final.
Visto el resultado final, la verdad es que no
se me ocurre nada mejor para regalar que un muñeco
Good Guys, tan bien presentado y con
un gran lazo que diga ¡Te quiero! coronando
la caja... ¿No piensan lo mismo?... Nada,
pues yo que pensaba que era una buena idea....¿Verdad,
Chucky?
Agradezco el material cedido
y las facilidades dadas por la empresa SD
Distribuciones para poder escribir este artículo.
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