Por
fin temeremos al matarife más famoso del
mundo en su versión de plástico
de 18 cm. Aunque esta figura en su momento causó
muy buena impresión pasados los años
ha quedado demasiado atrás en comparación
con posteriores versiones realizadas tanto por
McFarlane como por otras compañías.
Escultura:
La escultura de Caracuero es excesivamente
simplona y carente de detalle. A diferencia de
Jason,
su ropa en ningún momento produce una sensación
realista. Se nota en exceso que esta figura fue
concebida a última hora, casi a prisa y
corriendo. El peor apartado en este aspecto es
la motosierra que parece una versión infantil
de la original.
Articulaciones:
Caracuero mueve cabeza (no mucho), brazos,
codos y torso. A pesar del limitado número
de articulaciones puede lograr una cantidad relativamente
alta de poses con su motosierra y otros accesorios.
Pintado:
En este apartado Caracuero es peculiar.
A pesar de tener el peor pintado de esta serie
consigue uno de los mejores efectos. Esto se debe
a que el mandil tiene un amarillo muy chillón
que contrasta en exceso con la sangre que mancha
la figura dándole un aspecto muy grotesco
e inesperadamente resultón. El problema
es que en la versión no sangrienta de esta
figura el pintado flaquea muchísimo.
Fallos fílmicos:
Sólo tiene uno, Caracuero utiliza
la motosierra de La Matanza
de Texas 2 (Tobe Hooper, 1986) cuando la
figura es de la primera parte. Por otro lado entre
sus accesorios está una cabeza humana que
no corresponde a ninguna de sus víctimas
fílmicas.
Caja:
Una caja de cartón y plástico con
un diseño muy atractivo. Manchada entera
de sangre, con una imagen del Caracuero
real que hará las delicias de los fans,
además una parte del blister simula un
rollo de película. |