El slasher
por excelencia se nos presentó en la que
(por aquel entonces) era su última encarnación
fílmica, Viernes
13: El final (Joseph Zito, 1984). Jason
empezó con buen pie ya que sin duda su
figura es la mejor de esta serie.
Escultura:
La escultura de Jason es probablemente la más
avanzada de esta serie. Tiene un nivel de detalle
asombroso para la época pero lo cierto
es que hoy en día tampoco desmerece. Posee
la parte superior del traje perfectamente diferenciada
de la piel y debajo de su careta de hockey está
esculpida su cara aunque lamentablemente hay que
romper la figura para verla.
Articulaciones:
Jason mueve cabeza, brazos, manos, torso
y piernas. Las articulaciones de sus piernas destacan
demasiado pero sigue sin estar mal.
Pintado:
Un apartado donde no sobresale demasiado. Aunque
los colores son los correctos, todas las tonalidades
son erróneas. Su piel parece claramente
de juguete y los guantes siguen el mismo camino,
no da la impresión de ser tela en ningún
momento.
Fallos fílmicos:
Sólo tiene uno realmente, Jason
en Viernes 13: El final
posee pelo en su cabeza mientras que la figura
está completamente calva. Por otra parte
incluye un arpón que no fue usado en esta
película si no en la anterior entrega.
Como anécdota extraña, el machete
de Jason posee esculpidos unos hilos
en la empuñadura que jamás he visto
en ninguna de sus películas
Caja:
Una caja de cartón y plástico con
un diseño muy atractivo. Manchada entera
de sangre, con una imagen del Jason Voorhees
real que hará las delicias de los fans,
además una parte del blister simula un
rollo de película. |