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Posteriormente destaca Guy de Maupassant, conocido
fundamentalmente por sus cuentos naturalistas más
que por su obra fantástica. No obstante, son
cuentos fantásticos su primer y último
cuento: La mano despellejada
y ¿Quién sabe?.
Además, fue uno de los primeros teóricos
del género, dedicándole una crónica
donde expone que cualquier narración fantástica
no debe abusar de lo sobrenatural, y ésta y otras
premisas las utiliza en la realización de su
obra.
Por otra parte, su producción de tono realista
no se contradice en absoluto con la fantástica,
teniendo en cuenta que una obra fantástica depende
tanto del realismo como de la irracionalidad para funcionar.
Maupassant era un gran admirador de Edgar
Allan Poe cuyas influencias se observan en cuentos
como ¿Un loco?,
donde lo fantástico se basa en la existencia
de poderes humanos desconocidos y difíciles de
explicar científicamente.
Entre los temas principales de sus relatos destaca
el de la "presencia inexplicable" de un ente
amenazador, invisible o parcialmente visible, presente
en sus cuentos La mano despellejada,
¿Quién sabe?,
El Horla, y que constituye
uno de los temas más frecuentes de la literatura
fantástica moderna de Lovecraft
y Stephen King, entre
otros. En sus cuentos abundan los detalles de la vida
cotidiana y se presenta una mezcla perfecta de realismo
y de sobrenatural.
También podemos encontrar el tema de la posesión
en la obra de Maupassant y, en concreto, en ¿Quién
sabe?. Suele utilizar narradores corrientes,
amantes de la tranquilidad y enemigos de los excesos,
de vidas monótonas pero autosatisfactorias.
Incluso los títulos de sus cuentos, que se caracterizan
por el uso de la interrogación, se pueden considerar
como elementos simbólicos del género fantástico
(¿Él?,
¿Un loco?, ¿Quién
sabe?).
Podemos considerar la producción de Maupassant
como modelo del género fantástico en la
medida en que se aleja de la tradición romántica
en la que se encuentran Hoffmann y Poe.
Maupassant consigue crear un ambiente realista
verosímil destacando los aspectos más
típicos de la realidad.
De hecho, desaparecen los héroes románticos
junto con sus sentimientos abstractos, para aparecer
protagonistas propios de un hiperrealismo, que se caracterizan
por su cotidianidad y por estar situados socialmente.
Destaca también la soledad del protagonista debido
a una incomprensión social, constante en la literatura
fantástica, diferente de la soledad voluntaria
propia del héroe romántico.
A diferencia de Poe, Maupassant va a
presentar el elemento sobrenatural desde el principio
de la historia, en parte como consecuencia del hiperrealismo
de la composición.
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