Las
vampiras no se diferencian materialmente
de sus "hermanos" masculinos,
excepto en que ofrecen toda la hermosura
fascinante de las grandes amantes de la
historia: Cleopatra, Mesalina,
Lucrecia Borgia, etc. También
son dueñas de grandes riquezas y
cuentan con un séquito fiel de criaturas
infernales.
El siglo XX presenció la publicación
de varios relatos sobre vampiras, la literatura
europea y americana ha producido nuevos
relatos vampíricos que, salvo honrosas
excepciones, como las protagonizadas por
Ray Bradbury, Howard
Phillips Lovecraft o Stephen
King (escalofriante su novela La
hora del Vampiro, 1975), pueden ser
calificadas de bastante malas, lo que hizo
que el tema se desvirtuara tanto que quedara
relegado a la literatura de cómic.
Aparecen en los quioscos bellas mujeres
vampiros (Vampirella),
pero podemos rescatar de esa hoguera de
la crítica relatos como: Luella
Millar (1902), un relato de Mary
Wilkins Freeman donde se describe a
una vampira psíquica. Siete cuentos
pertenecen a los años álgidos
de Weird Tales
(1923-1954) y Unknown
(1939-1943): Almas
en Pena (1928), de Seabury Quinn;
La Capa (1939),
de Robert Bloch; Entre
la nieve (1939), de August Derleth;
Cuando había
luz de luna (1940), de Manly Wade
Wellman; Herencia
(1947), de David H. Keller; La
chica de los ojos hambrientos (1949),
de Fritz Leiber; La
última tumba de Lill Warran (1951),
de Manly Wade Wellman y El
vestido de seda blanca (1951), de
Richard Matheson; Sólo
sale de noche (1956), de William
Tenn; y Uno
para el camino (1977), de Stephen
King; Roja como
la sangre (1979), de Tanith Lee,
cuento revisa la clásica historia
de Blancanieves, a la que la autora le da
un considerable vuelco a la historia: en
este caso los personajes se trastocan y
la madrastra pasa ha ser la heroína
de la historia y Bianca encarna a
la mujer fatal de Goethe.
El relato más reciente alude a los
personajes femeninos de las Crónicas
Vampíricas de Anne
Rice (Claudia, Pandora,
Gabriela, Akasha o la
Reina de los Condenados).
Hoy día en los pueblos de los andes
venezolanos, los cuentos de los abuelos
llevados en la oralidad y recogidos en un
estudio reciente, aún se habla de
las damas solitarias en los caminos, metamorfeadas
en leyendas como la Sayona, la Dientona
y quizá la más espeluznante
de todas la Llorona, quien persigue
a los hombres parranderos, podemos atrevernos
a añadirlas en una nueva categoría
de vampiros, muy amplia y heterogénea,
el vampiro contemporáneo: Poppy
Z. Brite (La
música de los vampiros), Anne
Rice (Crónicas
Vampirícas), Marc Behm
(La doncella de
hielo), Stephen King (El
misterio de Salem's Lot, El
piloto nocturno, Popsy),
Friz Leiber (La
chica de los ojos hambrientos)...
transcribo aquí los relatos más
recientes compilados de la oralidad por
mi persona, en el pueblo de San José
de Bolívar en el Estado Táchira-Venezuela:
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