A
la eterna María Félix
Finalicé la lectura del texto de Eco,
con una gran incertidumbre, quizá con un gran
terror, y no un terror a los libros, pues es de Quijotes
el de enfrentarse a un texto como un caballero lector,
el horror o la incertidumbre va hacia una época
a la qué me es poco conocida, como la edad medieval,
y la lectura paralela del primer tomo de la revista El Mundo Medieval, que
dio una luz a esa oscuridad de mi mente y como expresa
su editor Juan Carlos Moreno: "...lo
hacemos con una serie de temas que esperamos contribuyan
a echar un poco más de luz sobre esa época
tan fascinante, y al mismo tiempo maltratada y mal conocida,
que es la Edad Media", y por un instante pensé,
¿qué sería de los hombres si se
vieran privados del conocimiento?, o si un sólo
ser quisiera tomar para sí la sabiduría
y no compartirla.
"Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemos",
así culmina el texto de Eco, dándonos
a entender que el laberinto apenas comienza, que la
novela es apenas una hoja escrita tirada al viento,
que Adso y Guillermo son sólo dos
piezas del ajedrez de este libro. El contexto del crimen
es solo un pretexto que usa Eco para envolver
y perder al lector junto a Adso y Guillermo en ese laberinto. El espejo que aparece en el laberinto
parece ser la puerta de dos dimensiones en este libro, Thomas G. Pavel expresa en su libro Mundos
de ficción: "a fin de evitar esta
indeseable confusión, podemos volvernos hacia
la semántica modal, que propone una representación
de la posibilidad y la necesidad que permite aplicar
la verdad y la falsedad a aseveraciones sobre entes
y situaciones no existentes", y eso nos hace
ver al final Eco con su intrincado cierre...
La novela de El nombre de
la rosa del escritor italiano Umberto Eco (1932-), va a abrir la puerta a una Edad envuelta
en el misterio y el oscurantismo. Esta novela nace de
la mano de su autor en 1980 y se convirtió inmediatamente
en uno de los éxitos editoriales mundiales del
siglo XX, al año siguiente recibió por
ese texto de ficción el premio Strega. El texto
comienza cuando un monje medieval, encorvado sobre un
pergamino en una fría celda del monasterio de
Melk, empieza a contarnos un episodio de su vida, cuyo
testimonio al fin de sus días se transforma en
una crónica de los horrores más grandes
en esa época por la prohibición al saber.
Este texto se desarrolla en una atmósfera donde
se dan los más grandes sucesos, asombrosos y
terribles hechos que presenció en su edad de
mozo. La memoria del monje regresa al invierno de 1327,
específicamente en la mañana que se dirige
a una abadía benedictina, junto al sabio franciscano
fray Guillermo de Baskerville, de quién
es amanuense y discípulo, así llega al
lugar incorrecto y que le dejará en su sueños
las más grandes pesadillas por el resto de sus
días. Lugar donde debe desarrollarse un debate
entre franciscanos defensores de la idea de pobreza
y dominicos partidarios de la tesis del Papa. Bajo un
contexto no muy lejano de los terrores de fin de milenio
que surcaron de la boca del Papa Silvestre II.
Pero un suceso cambia todos los acontecimientos de
la historia, la muerte sangrienta de uno de los monjes
de la abadía abre la puerta a un asesino en serie,
comparable sólo a películas de suspenso
como Se7en (David
Fincher, 1995) con Brad Pitt y Resurrección (Russell Mulcahy, 1999) con Christopher Lambert.
La novela te atrapa desde el principio, sigues la lectura
como Adso sigue a su maestro, y sólo el
ingenio de un escritor como Eco puede hacer que
lo horrorífico nazca en un espacio dedicado a
Dios, una abadía. Y que el cáncer de la
maldad se halle en una Biblioteca. Parece macabro, pero
así es, Eco no necesitó de la parafernalia
de Poe, Lovecraft o King,
para generar el horror. Los asesinatos se van dando
en una línea apocalíptica, cada día,
según el texto y el sonido de las 7 trompetas
de los ángeles, así van llenando a los
personajes y al lector de la más grande incertidumbre.
Cada asesinato va incrementando la angustia y el morbo
del asesino.
Un crítico como Víctor Bravo en
Venezuela piensa que "en el relato, ante el
hecho fantástico que persiste, hay dos posibles
actitudes: el asombro, que se trueca en el horror o
en la risa; o la falta de asombro, que produce la puesta
en escena del absurdo", dos elementos presentes
en el texto de Eco, la risa y el horror. Es más,
el elemento de intriga es un libro prohibido, posiblemente
la segunda parte de la Poética de Aristóteles, dedicado a la risa y: "La risa libera al aldeano del miedo al diablo,
porque en la fiesta de los tontos también el
diablo parece pobre y tonto, y, por tanto, controlable" (págs. 588-589).
Y es el personaje de Jorge quién
se opone radicalmente al héroe de
esta historia, el sabio Guillermo de
Baskerville. Jorge y su biblioteca
crearán la atmósfera del más
grande horror de esa época. Eco
mismo nos responde al decir: "Todos
me preguntan por qué mi Jorge evoca,
por el nombre, a Borges,
y por qué Borges es tan malvado".
¿Acaso es un castigo póstumo
de Eco con el escritor argentino?.
Pues aquí la maldad esta centrada en el ciego Jorge, y al final de la novela el asesino es
él. Y es en el contexto de la risa donde empieza
la batalla del héroe y su antagonista. En la
biblioteca Jorge y Guillermo disertan
sobre el tema de la risa: "La risa sacude el
cuerpo, deforma los rasgos de la cara, hace que el hombre
parezca un mono" (pág. 164). Este dialogo
de Jorge y Guillermo sobre la risa y lo
serio, encausa la historia como una mascarada para despistar
al lector, pero si como dice Bravo la risa deforma
el rostro, entonces Eco usa esta máscara
para poner en manos de Jorge la maldad absoluta.
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