Publicación sobre el terror, la ciencia ficción y el fantástico.
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Literatura
EL HORROR A EL NOMBRE DE LA ROSA:
EL JUEGO DEL LABERINTO EN LA ESCRITURA
DE UMBERTO ECO (1/2)

A la eterna María Félix

Finalicé la lectura del texto de Eco, con una gran incertidumbre, quizá con un gran terror, y no un terror a los libros, pues es de Quijotes el de enfrentarse a un texto como un caballero lector, el horror o la incertidumbre va hacia una época a la qué me es poco conocida, como la edad medieval, y la lectura paralela del primer tomo de la revista El Mundo Medieval, que dio una luz a esa oscuridad de mi mente y como expresa su editor Juan Carlos Moreno: "...lo hacemos con una serie de temas que esperamos contribuyan a echar un poco más de luz sobre esa época tan fascinante, y al mismo tiempo maltratada y mal conocida, que es la Edad Media", y por un instante pensé, ¿qué sería de los hombres si se vieran privados del conocimiento?, o si un sólo ser quisiera tomar para sí la sabiduría y no compartirla.

"Stat rosa pristina nomine, nomina nuda tenemos", así culmina el texto de Eco, dándonos a entender que el laberinto apenas comienza, que la novela es apenas una hoja escrita tirada al viento, que Adso y Guillermo son sólo dos piezas del ajedrez de este libro. El contexto del crimen es solo un pretexto que usa Eco para envolver y perder al lector junto a Adso y Guillermo en ese laberinto. El espejo que aparece en el laberinto parece ser la puerta de dos dimensiones en este libro, Thomas G. Pavel expresa en su libro Mundos de ficción: "a fin de evitar esta indeseable confusión, podemos volvernos hacia la semántica modal, que propone una representación de la posibilidad y la necesidad que permite aplicar la verdad y la falsedad a aseveraciones sobre entes y situaciones no existentes", y eso nos hace ver al final Eco con su intrincado cierre...

La novela de El nombre de la rosa del escritor italiano Umberto Eco (1932-), va a abrir la puerta a una Edad envuelta en el misterio y el oscurantismo. Esta novela nace de la mano de su autor en 1980 y se convirtió inmediatamente en uno de los éxitos editoriales mundiales del siglo XX, al año siguiente recibió por ese texto de ficción el premio Strega. El texto comienza cuando un monje medieval, encorvado sobre un pergamino en una fría celda del monasterio de Melk, empieza a contarnos un episodio de su vida, cuyo testimonio al fin de sus días se transforma en una crónica de los horrores más grandes en esa época por la prohibición al saber.

Este texto se desarrolla en una atmósfera donde se dan los más grandes sucesos, asombrosos y terribles hechos que presenció en su edad de mozo. La memoria del monje regresa al invierno de 1327, específicamente en la mañana que se dirige a una abadía benedictina, junto al sabio franciscano fray Guillermo de Baskerville, de quién es amanuense y discípulo, así llega al lugar incorrecto y que le dejará en su sueños las más grandes pesadillas por el resto de sus días. Lugar donde debe desarrollarse un debate entre franciscanos defensores de la idea de pobreza y dominicos partidarios de la tesis del Papa. Bajo un contexto no muy lejano de los terrores de fin de milenio que surcaron de la boca del Papa Silvestre II.

Pero un suceso cambia todos los acontecimientos de la historia, la muerte sangrienta de uno de los monjes de la abadía abre la puerta a un asesino en serie, comparable sólo a películas de suspenso como Se7en (David Fincher, 1995) con Brad Pitt y Resurrección (Russell Mulcahy, 1999) con Christopher Lambert.

La novela te atrapa desde el principio, sigues la lectura como Adso sigue a su maestro, y sólo el ingenio de un escritor como Eco puede hacer que lo horrorífico nazca en un espacio dedicado a Dios, una abadía. Y que el cáncer de la maldad se halle en una Biblioteca. Parece macabro, pero así es, Eco no necesitó de la parafernalia de Poe, Lovecraft o King, para generar el horror. Los asesinatos se van dando en una línea apocalíptica, cada día, según el texto y el sonido de las 7 trompetas de los ángeles, así van llenando a los personajes y al lector de la más grande incertidumbre. Cada asesinato va incrementando la angustia y el morbo del asesino.

Un crítico como Víctor Bravo en Venezuela piensa que "en el relato, ante el hecho fantástico que persiste, hay dos posibles actitudes: el asombro, que se trueca en el horror o en la risa; o la falta de asombro, que produce la puesta en escena del absurdo", dos elementos presentes en el texto de Eco, la risa y el horror. Es más, el elemento de intriga es un libro prohibido, posiblemente la segunda parte de la Poética de Aristóteles, dedicado a la risa y: "La risa libera al aldeano del miedo al diablo, porque en la fiesta de los tontos también el diablo parece pobre y tonto, y, por tanto, controlable" (págs. 588-589).

Y es el personaje de Jorge quién se opone radicalmente al héroe de esta historia, el sabio Guillermo de Baskerville. Jorge y su biblioteca crearán la atmósfera del más grande horror de esa época. Eco mismo nos responde al decir: "Todos me preguntan por qué mi Jorge evoca, por el nombre, a Borges, y por qué Borges es tan malvado". ¿Acaso es un castigo póstumo de Eco con el escritor argentino?.

Pues aquí la maldad esta centrada en el ciego Jorge, y al final de la novela el asesino es él. Y es en el contexto de la risa donde empieza la batalla del héroe y su antagonista. En la biblioteca Jorge y Guillermo disertan sobre el tema de la risa: "La risa sacude el cuerpo, deforma los rasgos de la cara, hace que el hombre parezca un mono" (pág. 164). Este dialogo de Jorge y Guillermo sobre la risa y lo serio, encausa la historia como una mascarada para despistar al lector, pero si como dice Bravo la risa deforma el rostro, entonces Eco usa esta máscara para poner en manos de Jorge la maldad absoluta.

Umberto Eco

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El nombre de la rosa











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