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Literatura
LOS SUFRIMIENTOS DE LA JOVEN MARY SHELLEY (2/2)

Publicada en 1818, Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley,
al contrario de los films basados en este texto, no es una historia de terror, la novela esta destinada más a suscitar en el lector ese angustiante y profundo pavor ante dos misterios que el doctor Víctor Frankenstein intenta descifrar: la vida y la muerte.

Y sin duda Johann W. Goethe contribuirá en la elaboración de este personaje, pues el doctor Víctor Frankenstein es el vivo reflejo de este escritor, alquimista, masón, científico, viajero y poeta dotado de habilidades psíquicas, Goethe es sin duda, la máscara que usa Mary Shelley para crear al científico que quiere ser Dios.

Cuando uno termina de leer la novela de Mary Shelley, se pregunta por qué la criatura es un monstruo, cuando se atreve a hablar de Goethe y el texto Werther. El engendro en su primer diálogo con el creador exalta a este texto y llega a comparar su sufrimiento con el joven Werther, llegando al extremo de pedirle que le haga una compañera, para calmar su angustia de no llegar a cometer el suicidio de Werther por Carlota. El monstruo le dice a su padre:

“Me resultaría muy difícil explicaros los sentimientos que aquellas obras despertaron en mí. Ellas llevaron a mi espíritu un cúmulo de imágenes nuevas y sensaciones desconocidas que, a menudo, me sumergieron a partir de entonces en un mar de perplejidad y desaliento. En el Werther, por ejemplo, además de su atractiva historia, sencilla y conmovedora, se examinan tantas opiniones y se iluminan con tan inmensa luz ciertos temas, que hasta aquel momento habían permanecido para mí oscuros e incomprensibles, que hallé en el libro una inagotable fuente de asombro y de reflexión.

Las tranquilas costumbres domésticas que se describen y los sentimientos nobles y altruistas de sus personajes armonizaban a la perfección con aquellos que me hacía experimentar la contemplación de las personas a quienes me gustaba llamar mis protectores, y con los más profundos deseos que comenzaban a desvelarse en mi interior. Werther me pareció la criatura más divina de todas cuantas me había sido concedido ver o imaginar, con tanta profundidad está tratado un personaje de tal sencillez. Sus meditaciones sobre el suicidio y la muerte parecían hechas a propósito para remover en mí un cúmulo de encontrados pensamientos.

No tenía la pretensión de juzgar el caso pero, pese a ello, me sentía muy próximo a las opiniones del protagonista, cuyo suicidio me hizo derramar ardientes lágrimas, aunque no lograba comprenderlas por entero”.

Es aquí donde el monstruo nos revela su parte humana, él puede amar y llegar a ser amado. La novela de Goethe fue muy aclamada para su época, dando inicio al movimiento literario conocido como Romanticismo, este texto sin duda, fue leído y releído por Mary Shelley, y ella es quién habla por la boca del monstruo para exaltar a Goethe, y acaso eso no es lo que hace el monstruo, exaltar a su creador, al final del texto sabe que al morir el doctor Frankenstein, está muriendo él.

Diez años antes de la publicación de Frankenstein, Goethe había publicado el Fausto. Como es sabido por todos el personaje de este texto es un ser erudito individualista, que vive al margen del dogma investigando el origen del mundo y sus fenómenos, como lo hace el personaje creado por Shelley. Fausto hace un pacto con el Diablo, al que le vende su alma a cambio de oscuros saberes y acaba pagando su atrevimiento con infernales torturas, algo que le sucede al doctor Víctor Frankenstein, en el texto de Shelley se plantea que Víctor ha encontrado la clave de la vida, pero nunca se nos es revelado, sabemos que debido a la lectura de libros prohibidos y la amistad con profesores de la Universidad de Ingolstadt (Krempe, profesor de filosofía natural y el profesor Waldman, experto en Química y otras ciencias). Así como el Fausto, Frankestein parece hacer un pacto con una fuerza maligna del más allá que termina eliminándolo.

Es posible que Mary Shelley se inspirara en la vida de Goethe para recrear a su personaje. Goethe no sólo fue escritor, sino que se dedicó a estudiar otras artes, creando textos como La metamorfosis de las plantas, obra que estimularía el pensamiento de Darwin (1809 -1882) en su Evolución de las especies. Recordemos que Mary Shelley empieza su novela recordando al abuelo de Charles Darwin, el doctor Erasmus Darwin, lo que justifica que esta escritora no era ajena a los movimientos científicos de su tiempo: “El hecho que fundamenta esta narración imaginaria ha sido considerada por el doctor Darwin y por otros escritores científicos alemanes (estará refiriéndose aquí a Goethe) como perteneciente, hasta cierto punto, al campo de lo posible”.

Recordemos que entre 1783 y 1785 Goethe se dedicará a estudiar Anatomía y descubrirá el hueso intermaxilar. Asimismo, destacó Goethe como investigador de los fenómenos de la percepción cromática, que expuso en Teoría de los Colores, obra de la que nuestro escritor se sentía enormemente orgulloso. Ese interés por la ciencia natural como la del Frankenstein de Mary Shelley, es lo que hace, si recordamos, Fausto transformándose de un criminal inconsciente, aunque bueno, en un ser lúcido pero cansado de la ciencia convencional, de tal modo que invoca con artes mágicas al Espíritu de la Tierra para que les ayude a encontrar la verdad.

Asimismo, como la vida sentimental de Víctor Frankenstein es destruida por el monstruo, Goethe parece no ser feliz en este campo, a pesar de haber gozado de varias amantes, su imagen reflejada en Werther como su espejo puede explicarnos que nunca llegue a darse la unión de Werther y Carlota, y recordemos que el impedimento no es Alberto, caso similar es la relación de Víctor y Elizabeth, acaso el monstruo es la materialización de aquello que se opone a la felicidad, por a éste serle prohibido amar. Werther nos recuerda en una de sus cartas a Guillermo: “¿qué es para nuestro corazón el mundo sin amor?”.

Otros aspectos que me llevan a pensar en Goethe como personaje del moderno Prometeo, son las similitudes de lugares a los que viajó este escritor y la ruta que sigue Víctor Frankenstein en la novela, nombres como Suiza, Rin, Italia, Sicilia, son nombres que suenan en nuestro oído, los Alpes suizos que tantas veces recibieron a los ojos de Goethe, será el hábitat maldito de la criatura. En su obra autobiográfica Poesía y Verdad el escritor se pregunta: “...sobre la sabiduría y la clemencia de un Dios que deja a la merced de tal ruina tanto al justo como al injusto”.

Es sabido que Goethe tras una extraña enfermedad que le hizo vomitar sangre, acudió a un tal doctor Metz, personaje enigmático en su tiempo, versado en la medicina de Paracelso y en la tradición rosacruz. Se cuenta que esté logro curarle administrándole misteriosos remedios, este episodio despertó un gran interés por la filosofía y las ciencias de la naturaleza en Goethe, cuestión que le lleva a estudiar el Aurea catena Homeri , tratado de alquimia medieval, que pasara a ser el libro de cabecera de Goethe y que le llevara a esbozar sus futuros trabajos científicos sobre las plantas y los colores.

Siguen sus estudios, entre otros, a Paracelso, Cornelius Agrippa y Giordano Bruno. Estos textos coincidencia o no, son los primeros libros según Shelley que lee Víctor Frankenstein, y que luego es atacado en la Universidad por leer libros versados según los maestros de Víctor en fantasías, pero que son la base para que dé la vida a la carne muerta.

Otro detalle que relaciona a Goethe con el personaje de Shelley es el ingreso entre 1771 y 1772 de Goethe al grupo “Sturm und Drang” , donde inicia la composición del Fausto. Un recuerdo es, que el cambio de perspectiva que tuvo Goethe sobre su Fausto la tuvo en este grupo, cuando su etapa de búsqueda ocultista dio paso a la época científica de Goethe.

Si es bien cierto que como dice Mary Shelley en su prólogo a su novela que: “El fundamento de mi relato me fue sugerido por una simple conversación”, no podemos ser ajenos que Shelley vivía el embrujo goetheano de esta época, por lo que es difícil desligar ese lazo. El sufrimiento de Víctor Frankenstein no es indiferente a Goethe, pues él mismo dejó escrito las siguientes palabras: “Mi vida ha sido el eterno danzar de un guijarro que una y otra vez quiso ser levantado”. Y Víctor Frankenstein finaliza su vida con las siguientes palabras: “...Es posible que, allí donde yo fracasé, otro logre alzarse con el triunfo”. Y Goethe antes de cerrar sus ojos exclama: "¡Abrid los postigos para que entre más luz”.

La eterna pretensión humana de igualarse a los dioses y las prácticas científicas y literarias de la época se reunieron en la mente del doctor Víctor Frankenstein en la ficción y en Johann W. Goethe en la realidad. Ambos soñaron con alcanzar la eternidad con sus obras, y así lo hicieron en estos dos mundos paralelos.

 

Frankenstein

Portada original de Frankenstein, de Mary Shelley

 

Goethe

Johann W. Goethe
( 1749-1832)


Werther

Portada de la primera edición de Los sufrimientos del joven Werther, de Goethe.




Fausto

Fausto, según la editorial WW Norton & co. (2000)




El nombre de la rosa

Erasmus Darwin
(1731-1802)


Teoria del color

Círculo cromático de Goethe.



Teoria del color

Portada original del Aurea Catena Homeri.



Teoria del color

Paracelso
(1493-1541)

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