La narrativa de Goethe expresa una
nueva concepción de las relaciones de la humanidad
con la naturaleza, la historia y la sociedad; sus dramas
y sus novelas reflejan un profundo conocimiento de la
individualidad humana. La importancia de la obra de Goethe puede ser juzgada por la influencia
que sus escritos críticos, su vasta correspondencia,
su poesía, sus dramas y sus novelas ejercieron
sobre los escritores de su época y sobre los
movimientos literarios que él inauguró
y de los que fue la figura principal.
Nació el 28 de agosto de 1749
en Francfurt del Main, hijo de un funcionario del gobierno.
De 1765 a 1768 estudió Derecho en la Universidad
de Leipzig; allí empezó a interesarse
por la literatura y la pintura y conoció las
obras dramáticas de sus contemporáneos Friedrich Gottlieb Klopstok y Gotthold
Ephraim Lessing. La influencia de estos autores
y su enamoramiento de la hija de un comerciante de vinos
en cuya taberna solía cenar, se reflejan en su
poesía más temprana y en sus primeras
obras dramáticas.
Entre estas obras primerizas se encuentran
una comedia en verso de un acto, El
capricho del enamorado (1767), y una tragedia
en verso, Los cómplices (1768). Goethe enfermó en Leipzig
y volvió a Francfurt, donde, durante la convalecencia,
estudió filosofía ocultista, astrología
y alquimia.
A través de la influencia de
una amiga de su madre, Katharina von Klettenberg,
que era miembro del movimiento de reforma luterano conocido
como pietismo, Goethe se introdujo
en el misticismo religioso. De 1770 a 1771, estuvo en
Estrasburgo para proseguir sus estudios de derecho;
además profundizó en los estudios de música,
arte, anatomía y química.
En Estrasburgo, Goethe hizo dos amistades importantes para su vida literaria.
Una fue la de Friederike Brion, la
hija de un pastor religioso de la ciudad de Sesenheim;
más tarde le servirá de modelo para personajes
femeninos de sus obras, incluyendo el de Gretchen en su drama poético Fausto.
La otra amistad, que más tarde reconoció
como la experiencia intelectual más estimulante
de su juventud, fue la del filósofo y crítico
literario Johann Gottfried von Herder.
A partir de la influencia de Herder, Goethe se hizo un escéptico
sobre la validez de los preceptos del clasicismo francés
que prevalecían indiscutidos en la Alemania de
la época, incluidos los de las tres unidades
dramáticas —lugar, tiempo y espacio—
que la escuela teatral francesa había adoptado
del antiguo teatro griego.
Herder enseñó
también a Goethe a apreciar
las obras de Shakespeare, en las que
las unidades clásicas se sustituyen por el placer
de la expresión directa de las emociones; y a
darse cuenta del valor de la poesía popular alemana
y de la arquitectura gótica alemana como fuentes
de inspiración para la literatura alemana.
Como resultado de esta influencia, Goethe, después de graduarse
en Derecho y volver a Francfurt para ejercerlo, escribió
la tragedia Götz von Berlichingen (1773). La obra, inspirada en las de Shakespeare,
es una adaptación de la historia de un caballero
alemán que se hizo bandido en el siglo XVI. A
los logros de su protagonista les dio Goethe la explicación de considerarlos como una revuelta
nacional alemana contra la autoridad ejercida por el
emperador y la Iglesia en la primera parte del siglo
XVI.
Götz von
Berlichingen tuvo enormes consecuencias en la
historia literaria alemana. Junto al panfleto Sobre
el estilo y el arte alemán (1773), al
que contribuyeron Goethe, Herder (con dos ensayos en los que elogiaba a Ossián y a Shakespeare) y otros, aquel drama
inauguró el importante movimiento literario alemán
conocido como Sturm und Drang (tempestad y empuje),
precursor del romanticismo alemán.
El año siguiente, como resultado
de un desdichado incidente amoroso con Charlotte
Buff, prometida de uno de sus amigos, Goethe escribió la romántica y trágica
historia de Los sufrimientos
del joven Werther (1774). Esta obra fue la primera
novela representativa de la literatura alemana moderna
y se convirtió en el modelo de muchísimas
narraciones de "Entusiasmo", el resultado
fatal de un gusto por los absolutos, ya sea en amor,
arte o pensamiento, que se escribieron a imitación
suya en Alemania, Francia y por todas partes.
Entre las obras de Goethe escritas entre 1772 y 1775 están los dramas Clavijo (1774) y Stella (1775)
y muchos ensayos cortos sobre temas literarios y teológicos.
Se prometió con Lili Schönemann,
hija de un rico banquero, pero los círculos elegantes
en los que ella se movía le parecieron restrictivos
para su creatividad artística. Desde entonces
su refugio fue la naturaleza en la que se inspirarán
muchos de sus poemas líricos, como Auf
dem See.
El año 1775 fue importante
para Goethe y para la historia literaria
alemana. Este año, Carlos Augusto,
heredero del ducado de Sajonia-Weimar, invitó
a Goethe a vivir y trabajar en Weimar,
su capital, que entonces era uno de los centros intelectuales
y literarios de Alemania.
Desde 1775 y hasta su muerte, Goethe tuvo su residencia en Weimar, y desde allí su
influencia como escritor se extendió por toda
Alemania. Los primeros diez años de este contacto
con la corte de Weimar fueron para él un período
de desarrollo intelectual más que de producción
literaria.
través de los contactos que
allí realizó con Herder y con el escritor Christoph Martin Wieland,
y a través de su amistad con Charlotte
von Stein, esposa de un oficial de la corte
de Weimar y mujer de gran encanto y talento, se amplió
la vida intelectual de Goethe. La experiencia
en la administración pública, que incluyó
destinos en cargos importantes del gobierno de Weimar
así como un período de consejero privado,
le dio a Goethe un amplio conocimiento
de los asuntos prácticos.
Además continuó sus trabajos
científicos, estudiando mineralogía, geología
y osteología (el estudio de los huesos). Escribió
poco durante los primeros diez años de su estancia
en Weimar, si se exceptúan algunos magníficos
poemas inspirados por Charlotte von Stein,
entre los que se encuentran la lírica Canción
nocturna del caminante y la balada El
rey de los elfos.
Comenzó la composición
de algunas de sus obras más famosas, como el
drama en prosa Ifigenia en Tauris (1787) y los dramas de carácter Egmont y Faustho, que luego
sometería a cambios como resultado del siguiente
acontecimiento importante de su vida: su visita a Italia
desde 1786 hasta 1788.
Varias razones indujeron a Goethe
a ir a Italia. Se había cansado de la vida en
la corte de Weimar, la frustración de su relación
con Charlotte von Stein, y, sobre todo,
sentía la necesidad de nuevas experiencias sobre
las que apoyar sus futuros escritos. En Italia encontró
una nueva vitalidad y la revelación de la grandeza
del mundo clásico.
Después de visitar varias ciudades
en el norte de Italia, se estableció en Roma,
donde, salvo para un corto viaje a Nápoles y
Sicilia, permaneció hasta 1788. Estudió
el arte, la arquitectura y la literatura de Grecia y
Roma y aquellas obras del renacimiento en las que era
más manifiesta la influencia clásica;
comprendió perfectamente el espíritu clásico,
que acentuaba el equilibrio y la perfección formal
más que el contenido emocional.
Desde entonces su obra desarrolla temas
universales e intemporales, expresados con mesurado
sosiego aún vibrante de pasión. Los escritos
de su estancia italiana y del periodo inmediatamente
posterior incluyen una versión en versos yámbicos
de Ifigenia en Tauris,
los dramas Egmont (1788)
y Torquato Tasso (1790);
y un trabajo suplementario sobre Fausto,
parte del cual apareció como Fragmento (1790). Estas obras llevaron a la literatura alemana
la disciplina de ideas y formas que inició el
así llamado período clásico.
Goethe regresó
a Weimar en 1788 para enfrentarse con dificultades.
Encontró oposición a sus nuevos principios
literarios y se ganó la enemistad de algunos
círculos de la Corte por llevarse a vivir con
él a una joven, Christiane Vulpius,
que en 1789 le dio un hijo. Habría podido abandonar
Weimar pero le retuvieron dos razones: la dirección
del Teatro Ducal, que ejerció de 1791 a 1813;
y una renovada dedicación a los estudios científicos,
para los que en Weimar encontraba facilidades.
Previamente, en 1784, había
hecho el descubrimiento, por métodos que prefiguraban
la ciencia de la morfología comparativa, de que
la mandíbula humana presentaba huellas de una
estructura similar al hueso intermaxilar en otros mamíferos.
En 1790, escribió Ensayo para explicar la metamorfosis de las plantas,
que desarrollaba aún más sus ideas sobre
morfología comparativa y que para algunos prefigura
las ideas de Darwin sobre la evolución
humana. Goethe fue el autor también
de un tratado de óptica, Aportes
a la óptica (2 partes, 1791 y 1792). La
dedicación de Goethe al trabajo
científico eclipsó durante un tiempo su
interés por la literatura.
Este interés se revitalizó
a través de su amistad con Friedrich
von Schiller, uno de los más grandes
dramaturgos alemanes y una figura prominente del período
clásico alemán. La relación, que
duró desde 1794 hasta la muerte de Schiller en 1805, fue de la máxima importancia para Goethe;
las críticas y sugerencias de Schiller le estimularon para emprender un nuevo esfuerzo creador.
Las principales producciones fueron
las contribuciones al periódico de Schiller, Las horas, que incluyeron Elegías romanas (1795), una serie de tiernos poemas amorosos inspirados
en su relación con Christiane; la novela Los años de
aprendizaje de Wilhelm Meister (1796), que se
convirtió en un modelo para toda la novela alemana
posterior; y el idilio épico en verso Hermann
y Dorothea (1798).
Schiller animó
también a Goethe para que volviera
a trabajar en Fausto,
cuya primera parte fue publicada en 1808.
El periodo desde 1805 hasta su muerte
en Weimar, el 22 de marzo de 1832, fue para Goethe considerablemente productivo. En 1806 se casó
con Christiane Vulpius. Los disturbios
de la Revolución Francesa y las sucesivas campañas
de las Guerras Napoleónicas no interrumpieron
seriamente sus trabajos científicos y literarios.
No se opuso a la guerra de liberación
(1813-1815) llevada a cabo por los estados germánicos
contra Napoleón, pero permaneció alejado
de los esfuerzos patrióticos para unificar las
distintas partes de Alemania en una sola nación;
abogaba, en cambio, por el mantenimiento de pequeños
principados regidos por déspotas benévolos.
De sus escritos entre 1805 y 1832 los
más célebres son las novelas Las
afinidades electivas (1809) y Los años de formación de Wilhelm Meister (1821); un relato de su viaje por Italia, Viajes
italianos (1816); Poesía
y verdad, su autobiografía (4 volúmenes,
1811-1833), una colección de magníficos
poemas, Diván de Oriente
y Occidente (1819), que intentan el maridaje
del Este y el Oeste, y la segunda parte de su poema
dramático Faustho (publicado póstumamente en 1832).
Faustho fue el logro supremo de la larga vida de Goethe.
Es una de las obras maestras de la literatura alemana
y universal. No es sólo una mera reelaboración
de la conocida leyenda del erudito mago medieval Johann
Fausto, escrita primeramente por Marlowe en el teatro inglés, sino una alegoría
de la vida humana en todas sus ramificaciones.
En el estilo y en el punto de vista,
la obra refleja el impresionante alcance de la evolución
de Goethe desde los días rebeldes
del periodo del Sturm und Drang hasta el clasicismo
y la sabiduría sosegada de su madurez. Su énfasis
en el derecho y el poder del individuo para indagar
libremente en todos los asuntos humanos y divinos y
para descubrir su propio destino justifica su reputación
universal como primera gran obra de la literatura dentro
del espíritu del individualismo moderno. En el Faustho, Goethe recogió los grandes horrores del hombre frente
al mal, recogido en el demonio de la modernidad, llamado Mefistófeles. |