Nace el 30 de agosto de 1797, justo cuando el siglo
XVIII, el “Siglo de las luces” del racionalismo
a ultranza muere para dar paso al romanticismo. Hija
de dos escritores adelantados a su tiempo (William
Godwin, precursor del pensamiento libertario
y apóstol de la no violencia, y Mary
Wollstonecraft, feminista militante que, en
1972, publicó Reinvindicación
de los derechos de la mujer), contrae matrimonio
a los 19 años de edad con Percy Bysshe
Shelley (del que tomará su apellido),
un joven poeta cuya obra contiene las ideas sociales
de Godwin.
Mary Shelley escribió Frankenstein en pleno romanticismo y, por consiguiente, en una época
dominada por la exaltación. El 15 de junio de
1816 un grupo de amigos se reúnen en Villa Diodati,
Ginebra. Aburridos por el mal tiempo se distraen contando
historias de terror del folklore alemán. Allí
estaba Lord Byron, el diabólico,
cuyo genio satánico es el más representativo
de la vocación romántica, que se adentra
en los abismos del mal, en las bases más oscuras
e inexplicables de la humanidad.
Junto a él estaba su sufrido
y torturado secretario John William Polidori,
padre de los vampiros literarios, evocados en Byron.
Y con ellos estaba también el poeta Percy
Shelley acompañado de Mary.
Es aquí donde de una nutrida conversación
nace Frankenstein: un ser solitario, desorientado,
hecho de carne pero sin alma, ingenuo y dotado de una
fuerza descomunal, que se convierte, en definitiva,
en víctima de los hombres que le han creado. |