Paraísos
lejanos u oscuros pasadizos. Paisajes celestes de belleza
increíble o altas llamas rojas. Cielo e infierno.
Cara o cruz. Verdad o mentira. En la literatura, desde
el principio de las páginas, las evocaciones
a estos dos lugares comunes se muestran repetitivas.
Punto de partida, meta de nuestro camino. El cielo y
el infierno están por encima de las veleidades
humanas, de las vanidades falsas. Jorge
Luis Borges y Adolfo Bioy Casares,
juntos, aportando uno ingenio y el otro método,
reunieron, a mediados del siglo XX en esta antología
de pasajes literarios un catálogo hermosísimo
de las alusiones a los dos polos del mundo del más
allá. Desde la visión orientalista de Las mil y una noches hasta
la visión metafísica de la realidad de Kafka.
El Libro del cielo y del infierno es un inventario lúdico, un recorrido por las
lecturas más diversas, compiladas y escrutadas
bajo el criterio genial de los dos escritores argentinos.
Se nos antoja que la elaboración de esta obra
fue acometida como un juego interminable, donde se aportaba
la cal y la arena a partes iguales, ora el cielo, ora
el infierno. Ahora Borges, ahora Bioy.
Quizás no sea éste un libro de lectura
continuada. Sin embargo, recomendamos enormemente el
pasear por sus páginas. Descubriremos distintas
visiones sobre un mismo tema, tan manido y al mismo
tiempo tan revelador. Encontrar un espacio distinto
donde iremos (o irán) a parar después
de abandonar los caminos de esta existencia, no deja
de ser una actividad interesante. ¿Dónde
nos tocará? ¿Cielo, infierno? Y una vez
allí ¿qué y a quién encontraremos?
Juguemos un rato a este trivial juego del futuro impensable,
será divertido, aunque tarde o temprano nos demos
cuenta, para nuestra salvación in-extremis, que,
como dijo Marcel Jouhandeau “El
infierno [y el paraíso] no es obra de Dios, sino
del hombre”.
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