Juan Miguel
de la Torre, autor de Las increíbles
aventuras de Rex Stark y el Holocausto secreto me concede una entrevista en la sede de la editorial
Devir España, editorial que publica este libro,
para conocer más de cerca los detalles de su
creación.
Es un libro muy sincero, en un país
donde parece como que la gente trata de ocultar que
le gusta el género fantástico, los cómics,
las novelas de aventuras, y tú no lo ocultas,
sino que rindes homenaje a todo esto.
- Yo ya estoy acostumbrado a dar explicaciones
a gente que me pregunta ¿Cómo es que lees
esto? Pues mira, sí, sirve para algo, como para
escribir un libro después. Je, je. Sinceramente,
yo veo que hay cierta tendencia entre la gente que escribe
a pretender que lo que hace es arte. Me conformo con
que sea artesanía. Tiene unas reglas, como con
todos los géneros hay unos lugares comunes, unas
formas de tratar la historia, y luego está la
cosa de hacerlo mejor o peor, de seguir más a
unos clásicos o a otros, o intentar ser súper
innovador... Siempre he sido de la opinión de
que no hay nada malo en avergonzarse de leer lo que
aquí se ha llamado “literatura barata”.
A mí me parece que es de lo mejorcito. En el
cine, que también gusta mucho, yo empecé
a ver películas de género, de serie B,
de terror, las de artes marciales. En realidad, me parece
que es lo que sustenta, lo que luego puede producir
una o dos obras de arte de verdad. Es una industria
y es una forma de hacer artesanía. Pasa igual
que con los cuentos. ¿Cuántos hay que
no son obras de literatura, pero sí que nos sirven
para saber cómo se cuenta una historia? De esta
manera sabemos que hay un principio, un nudo y un desenlace.
Que hay buenos y malos. Luego aparecen Peter Pan o el
Mago de Oz, pero eso todo está escrito sobre
algo.
¿Cómo se te ocurrió concebir
vampiros, nazis, actor de cine que se mete a espía
en una misma historia?
- No es una amalgama. En realidad se ha ido fermentando
a lo largo de muchos años. El núcleo de
la historia, los vampiros, es una historia a la que
había estado dándole vueltas en la cabeza
seis o siete años: dar una interpretación
de los vampiros distinta a las que hay, puesto que ¿cuántas
veces se puede contar una historia de vampiros? ¿Y
se le puede dar una vuelta de tuerca? Ahí hay
una historia en sÍ misma. Por otro lado, cuando
pienso en las novelas de aventuras, a mí me atraen
mucho visualmente las portadas de las novelas pulp,
que ya te hacen pensar en una época concreta,
los años 40, 50. Yo tengo además una vena
un poco masoquista. Me gusta mucho la historia. Entonces,
cuando decidí hacer la novela con un aire pulp,
y que tenía que estar ambientada en los años
40, pues pensé en las películas de Indiana
Jones con los nazis, que son los malos perfectos: puedes
hacerles todo lo que quieras que nadie se va a ofender.
Empecé a investigar, para darle cierto aire de
verosimilitud. De lo que estoy muy satisfecho es que
no se puede decir que la narración de los años
40 del libro la haya hecho un señor que vive
en Barcelona en el siglo XXI, y sí que lo haya
escrito alguien que vive en Nueva York, que conoce la
ciudad y la época.
Es cierto. Das nombres de calles y uno se
puede plantear si cogiste un mapa y fuiste siguiéndolo.
¿Lo hiciste así?
- No uno, varios. Y luego detalles que estoy seguro
que no los van a coger, a no ser que hayan vivido en
Nueva York. Por ejemplo, yo sitúo el Madison
Square Garden en la calle séptima, que es donde
estaba en 1939. Ahora está en la calle octava.
Para que te hagas una idea de lo masoquista que uno
puede llegar a ser.
Pero eso es un trabajo inmenso de documentación...
- Sí, a mÍ me interesa mucho la historia.
Me enteré de un detalle, y tuve que cambiar varias
veces la estructura prevista porque soy así.
Hubiera sido mucho más fácil usar, por
ejemplo, una organización que aparece al principio
“las camisas plateadas”. Eso da una imagen
enseguida de lo que es una organización fascista,
solo por el nombre. Pero investigas y descubres muchas
cosas más y te dejas llevar. Claro que llega
un momento que tienes que trazar una línea y
decir basta. Hay homenajes a The
Spirit, con las calles de Nueva York, a Doc Savage
con el piso 86 del Empire State Building, y la compañía
se llama Hidalgo, igual que la compañía
con la que operaba el citado personaje. La imagen de
los agentes del FBI son bastante estereotípicos,
pero he aprovechado para meter a un personaje de la
vida real, Ken Crosby, que murió
en el 2004. Y los nazis son muy HIDRA, de los cÓmics
de Marvel. Me encantó descubrir gracias a la
Ley de Transparencia de los Estados Unidos que el personaje
de “Salvaje Bill” Donovan fue una persona
de carne y hueso, un dechado de virtudes, el prototipo
del caballero. Si me lo invento yo, nadie me creería.
Y en cuanto a los personajes más secundarios
como Nora, Paddy, ¿en quién
o en qué te inspiraste?
- Si te tengo que ser sincero, el personaje de
Nora es un tópico de la novela pulp o del comic,
la chica del héroe. Tenía un poco en mente
a la prometida de Paul Newman en Cortina
rasgada. No sé por qué, el personaje
empezó a crecer y a adquirir personalidad. No
había pensado darle a Nora esa relevancia, y
sin embargo estoy muy contento de que haya salido tan
rebelde, con tanto carácter. Me encantó.
Me pasó lo mismo con otro personaje, con Patty,
la enfermera que cuida a David durante su convalecencia.
Para este personaje me había inspirado en pequeña
leyendas sobre coristas de Hollywood. Me empezó
a gustar demasiado, y a crecer mucho, pero tuve que
cortarla porque si no iba a finalizar con una historia
distinta a lo que yo quería contar. El personaje
de Vera es un personaje que lo descubres y sabes que
tienes que usarlo, es muy sabroso.
¿Y Paddy?
- Paddy era la figura paternal. Me imaginé
al personaje de Nora como si fuera irlandés,
y al intentar darle un background, recurres un poco
a tópicos: la taberna irlandesa cantarina, con
tíos grandes con ganas de pelea. Además
así me permitía darle a Nora un pasado
afectivo. Es otro personaje que fue creciendo. Por desgracia
tuve que cortar varias partes, y me hubiera gustado
contar alguna que otra historia más con él,
pero se me echaba el tiempo encima para presentar el
manuscrito al concurso. Quizá se nota un poco
la urgencia con la que quería terminar con él,
pero se me echaba el tiempo encima.
¿Cómo te sientes después
de haber recibido el premio, de ver tu primera obra
publicada?
- El premio, la verdad, fue una sorpresa. En mayo
se cerró el plazo y se entregó en julio.
Estuve dos meses muy nervioso. Yo sabía que entregaba
algo a un concurso, en pocas palabras, que aquí
te la juegas. Esta es la primera novela larga que hago.
Antes me faltaba la disciplina y un incentivo para ponerme
yo esa disciplina. El premio era el objetivo. Cuando
terminé me entró algo así como
una depresión post-parto. Había oído
hablar de ello, pero ahora sé que es cierto.
Cuando terminas tu criatura y la pones en manos de otros
ya no tienes control sobre ella. En la página
web estaba puesta la fecha del fallo del jurado, pero
no sé por qué no me enteré. Estaba
muy angustiado, entré en una espiral, que, la
verdad, me estaba comiendo las uñas. Un día
recibo una llamada para decirme que he quedado entre
los tres finalistas. Solo aquello ya fue una tremenda
alegría. Cuando me presenté donde se entregó
el premio, que encima llegué tarde, respiré
y oí que la novela finalista era “Las increíbles
aventu...” y ya no oí nada más.
Me entró un poco de hiperventilación,
la verdad es que me puse bastante nervioso. Después
de aquello, cuando lo asumes, me gustó ver el
libro publicado en mis manos. Tengo que decir que la
editorial ha hecho un gran trabajo con la portada, es
como yo creo que se debería haber hecho. Y estoy
muy contento.
Me sorprende y me parece un homenaje muy bonito
y muy bien hecho que en España no es normal,
y has demostrado que uno puede tener esos referentes
y no por ello dejar de ser exhaustivo, riguroso y profesional.
- Muchas gracias. Es un gran elogio. Yo tengo mis
propias ideas sobre ello. Digo abiertamente que leo
comics, y hago proselitismo siempre.
¿Te has planteado que tu libro se traduzca
a otros idiomas? Podría estar muy bien.
- Ahora mismo no lo sé. He mandado el manuscrito
a una compañía estadounidense, y estoy
pendiente de respuestas.
Tu libro es muy cinematográfico. ¿Has
pensado en una película basada en tu libro?
- Estaría genial, y yo encantado de la vida.
Es verdad que es bastante cinematográfico, pero
hay partes en las que yo me corté un poco para
que se viera un estilo más literario. Hay muchos
guiños a los cómics, muchos datos históricos,
pero si no los coges, o si te interesa más una
cosa que otra no tienes impedimentos para seguir la
lectura.
¿Vas a presentarte a más concursos?
- Sí, estoy preparando otra cosa basada
en Cosecha roja de Dashiell
Hammett. Creo que se debería hacer alguna
adaptación de esta obra cada año, es genial.
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