Si
por algo se caracteriza Calamar
Ediciones es por cuidar hasta el
mínimo detalle de todas las obras
que edita. Hammer,
la casa del terror, Godzilla,
Sam Raimi: de la
transgresión al neoclasicismo
o Yakuza
cinema son algunos ejemplos de cómo
editar en España.
El volumen de La
Espada mágica, el título
que nos ocupa, merece sin duda un comentario
aparte ya que se trata de un sólido
volumen protegido en cartoné al cromo
y con sus pliegos fuertemente cosidos al
lomo. Además un marcapáginas
de tela evoca aquellas antiguas ediciones
de novelas de aventuras. Todo un lujo en
estos días donde la literatura de
género fantástico suele quedar
relegada a productos con calidad editorial
“de bolsillo”.
Sin embargo, todos estos halagos hacia
la presentación de esta obra no deben
hacer pensar que el contenido no es igualmente
merecedor de buenas críticas. Carlos
Aguilar hace un concienzudo repaso
al subgénero cinematográfico
de la fantasía épica. Aventuras
en viajes por mundos imposibles, criaturas
fantásticas y emocionantes batallas
parecen ser los acertados ingredientes con
los que Aguilar aglutina
más medio centenar de títulos
divididos en las diferentes mitologías
grecolatinas y europeas, viajes a mundos
perdidos, fantasía oriental, heroica
y héroes de espada y brujería.
Además, el autor dedica un capítulo
a aquellos títulos venidos de Asia
y Rusia que quedaron fuera de los circuitos
de exhibición españoles.
Otro de los aciertos de esta obra es el
de dedicar al mago de los efectos visuales
Ray Harryhausen todo un
espacio en donde descubrir las aportaciones
al género del "stop motion".
Un suculento detalle que, de seguro, hará
las delicias de los aficionados más
curiosos.
Para finalizar, otra de las perlas que
hacen de este trabajo un volumen indispensable
para los aficionados al fantástico
es el prólogo escrito por el actor
de culto John Phillip Law,
protagonista de El
viaje fantástico de Simbad
(Gordon Hessler, 1974).
256 páginas en las que se que incluyen
más de 350 fotografías e ilustraciones
a todo color elegidas con muy bien criterio
si de amenizar la lectura se trata. |