En un medio tan voraz y despiadado como
lo es la televisión actual, donde
se cancelan series tras emitirse tres o
cuatros capítulos, el éxito
de Expediente X
continúa siendo un referente para
cualquiera que desee triunfar en dicho medio.
Creada por Chris Carter
a principios de los años 90 su acierto
radica en una elemento muy simple: Carter
intuyó que había un hueco
que la televisión que había
que llenar y consiguió hacerlo suyo.
Después el creador de lo que hoy
se conoce como "la mitología
de Expediente X"
reunió una variada serie de piezas
para lograr que su idea prosperara.
Aparte del acierto visionario de Carter,
el gancho principal de la serie es la inusual
química entre el crédulo Mulder
y la escéptica Scully. Carter
explica que la pareja brotó de una
dicotomía en su cabeza, y que los
dos representan su deseo de creer y su incapacidad
de hacerlo.
Carter y todo se equipo
debieron enfrentarse a la titánica
tarea de lograr que la serie aguantara nueve
temporadas en antena, algo que, a la vista
de cómo se mueve el medio en la actualidad,
supone un logro más que encomiable.
No obstante, Expediente
X esconde muchos más elementos
que la búsqueda de la verdad encabezada
por el obsesivo agente Mulder y
los deseos de encontrar bases racionales
y científicas en los sucesos que
se desarrollan en la narración, papel
que representa la agente Dana Scully.
La serie presenta un fresco que reúne
las características propias de la
época en la que nació, principios
de los años 90, además de
aglutinar referentes propios de las décadas
inmediatamente anteriores.
Por ello, el trabajo de la profesora de
Literatura Inglesa y Estudios Culturales
en la Universidad Autónoma de Barcelona
e investigadora Sara Martín,
autora del libro Expediente
X. En honor a la verdad, tiene mayor
valor.
Por un lado, el libro recorre toda la génesis
y los distintos estadios que Chris
Carter debió superar para
que su idea llegara a las pantallas y sin
tener que renunciar a demasiadas cosas.
Después vino el buscar a la pareja
protagonista, los ya mencionados Mulder
y Scully, a los cuales daban réplica
los actores David Duchovny y
Gillian Anderson, todos
unos desconocidos para la mayoría
de los espectadores.
En un principio el empeño de Carter
por la pareja de actores pudo parecer un
tanto suicida, aunque el tiempo se encargó
de demostrar su acierto.
Por último, Carter
supo rodearse de un sólido y resolutivo
grupo de guionistas, los cuales supieron
tejer toda una telaraña de conspiraciones,
medias verdades y amenazas en la sombra
mucho más letales y desasosegantes
que muchos de los monstruos que se dieron
cita en la serie.
A todo ello contribuyó el plantel
de secundarios o protagonistas frecuentes
que rodearon a la pareja de investigadores
del FBI durante sus misiones. De todos ellos,
destacan por méritos propios, Walter
Skinner –su superior directo-; C.B.G
Spengler, más conocido como
el Fumador; Alex Krycek,
némesis maligna de Mulder;
los agentes Doggett y Reyes,
responsables de la narración tras
la desaparición de Mulder,
al final de la séptima temporada;
y el trío Byers, Langly
y Frohike –los pistoleros
solitarios-. Gracias a todos ellos la serie
fue creando, tal y como muy bien comenta
la autora, toda una mitología, la
cual ayudó a que los espectadores
acabaran haciendo suyas muchas de las premisas
creadas por Carter y su
equipo.
Sin embargo, el gran acierto del libro
reside en el análisis que realiza
de todas la influencias que una serie como
Expediente X
lleva implícitas para quienes sepan
encontrarlas. Llegados a este punto quiero
aclarar una cosa. Cuando se habla de un
estudio en profundidad de un determinado
tema, en especial cuando éste viene
de una persona relacionada con el mundo
académico –caso de la autora-
se tiene la tendencia a colgarle el calificativo
de tocho, peñazo o cualquier otro
adjetivo ciertamente peyorativo. No negaré
que en algunos casos ocurre eso, pero no
en el libro de Sara Martín.
Ésta logra que el tono formal y académico
de su estudio haga que el lector disfrute
de una amena, pero rigurosa, lectura sobre
las bases culturales, sociales e ideológicas
presentes en la serie de Carter.
La propia escritora lo resumía durante
la presentación del libro en la ciudad
de Barcelona. Este libro combina el texto
académico con la pasión de
una fan por la serie de Expediente
X –mezcla de docencia y entusiasmo-
si lo quieren de una manera más gráfica.
De ahí que, junto al análisis
de la personalidad de los principales protagonistas
de la serie -los agentes Mulder,
Scully, Doggett y Reyes-
encontremos capítulos que hacen referencia
a los personajes predecesores de la serie,
tales como Sherlock Holmes y su
inseparable doctor Watson, los
agentes Dale Cooper (Twin
Peaks), Clarice Starling
(El
silencio de los corderos, 1991) o la
serie The Night
Stalker. Además, Sara
Martín gusta de explicar
los pequeños detalles que rodean
a la gran conspiración que siempre
impide que Mulder encuentre la
verdad que tanto ansía encontrar,
apoyándose en los acontecimientos
que determinaron la política y la
sociedad del mundo en general y de los EEUU
en particular durante los 50, 60 y 70.
Puede que en esa capacidad de síntesis
de la autora radique el verdadero valor
del libro, consiguiendo situar al lector
en el ambiente en el que se mueven los protagonistas.
Tampoco me quiero olvidar del sentido
del humor con el que la escritora sazona
la narración, herencia directa de
la misma serie.
El resultado es una amena, apasionante
y recomendable lectura, ideal para todos
aquellos que disfrutamos con la serie de
Expediente X
y para todos los amantes del fantástico
en general. A todo ello contribuye la cuidada
y acertada maquetación con la que
cuenta el libro. Ésta se nos presenta
como si se tratara de los archivos rescatados
del fuego por el propio agente Mulder
tras ser incendiados por el Fumador.
Un trabajo que merece ser reconocido y que
ayuda, enormemente al disfrute de la lectura.
La autora, Sara Martín,
tras su libro Monstruos
al final del milenio (Alberto Santos,
2002) demuestra que se puede ser rigurosa
sin por ello perder frescura, tal y como
lo demuestran las casi cuatrocientas páginas
que conforman este libro.
Les recomiendo tener cerca la serie original
y así poder comprobar lo acertado
de los comentarios de la autora sobre cada
una de sus temporadas.
Agradezco a Alberto Santos
Editor las facilidades dadas para la redacción
de esta reseña.
octubre de 2006
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