Para
quienes nos confesamos alumnos de la rama
de “letras”, las ciencias y,
en especial, la física, siempre nos
supuso un escollo casi insalvable. Comparado
con las facilidades y atractivo que clases
como lengua, literatura o historia podían
tener en nuestro horario escolar, la rama
“científica” no gozaba
de tanta consideración por nuestra
parte.
De todas maneras, puede que la forma o
la manera en la que nos explicaban aquellos
conceptos como velocidad, masa, fuerza,
potencia o inercia se nos antojaran demasiado
abstractos para nuestra capacidad de entendimiento.
Al igual que a un autor de literatura hay
que llegar a entenderlo en su momento histórico
y dentro de una determinada corriente estilística,
la física tiene unos principios y
unas motivaciones, las cuales no siempre
quedan claras, merced a los ejemplos que
habitualmente se exponen en clase.
Muy distinto sería, por ejemplo,
si un profesor nos hubiese planteado la
siguiente cuestión: ¿Creen
ustedes que la telaraña que utiliza
Spider-man es capaz de columpiarle tal y
como aparece en las páginas de los
cómic? Y además, ¿puede
sujetar a Mary Jane cuando recorren los
tejados de la ciudad de Nueva York?
Dejando a un lado el gusto por el lenguaje
gráfico, personajes como Spider-man
han pasado a formar parte del imaginario
de muchas de las personas de a pie, gracias
a las tres adaptaciones cinematográficas
estrenadas en los cines. Y no es tan extraño
pensar que a muchos se les puede haber ocurrido
tal cuestión mientras disfrutaba
viendo a Peter Parker lanzando
su telaraña para alcanzar el siguiente
edificio.
Pues, por extraño que pueda parecer
–en especial para los estudiantes
de nuestro país que todavía
deben soportar demasiada teoría y
poca práctica en las aulas- un profesor
de Ciencias Físicas, James
Kakalios, doctor por la universidad
de Chicago, ha escrito un libro que explica
éstas y otras cuestiones.
Kakalios, investigador,
docente, y amante de los cómics,
decidió reunir en un libro todas
aquellas preguntas que se nos pueden venir
a la mente cuando estamos leyendo un cómic
y, de un tiempo a esta parte, viendo una
película en los cines, cuyos personajes
nacieron en el formato gráfico.
Puede que, a primera vista, un libro titulado
La física
de los Superhéroes genere
cierto rechazo entre quienes no sentimos
mucha querencia por dicha disciplina –tal
y como explico al principio de esta reseña-.
Sin embargo, desde la introducción,
Kakalios deja bien claro
que sus observaciones estarán basadas
en sencillas fórmulas físicas,
las cuales se entienden aplicando un poco
de “sentido común”, tal
cual lo expresa él mismo. No negaré
que, al principio, uno deba estar provisto
de un lápiz y goma para subrayar
algunos de dichos conceptos y así
poder recurrir a ellos, por si hiciera falta.
No obstante, una vez que uno lee las primeras
páginas, queda claro que la labor
docente de Kakalios ayuda
mucho a la mejor y rápida compresión
de cada uno de los casos teóricos
que el investigador nos propondrá,
a continuación.
El libro arranca analizando la historia
de los superhéroes, de manera breve,
para luego centrarse en el personaje más
conocido del noveno arte, Superman.
A través de él, analizaremos
las leyes de la fuerza y el movimiento,
partiendo de la capacidad del héroe
para saltar por elevados edificios.
Para lograrlo, Kakalios
recurre a la fórmula "Fuerza=
masa por aceleración" y lo hace
de una manera simple y sencilla –casi
como si se tratara de una lección
para niños de primer grado-. Después
le llegará el turno a la gravedad
de Krypton comparándola con la que
soportamos en la Tierra buscando, con ello,
explicar los súper poderes de Kal-El.
Los siguientes capítulos están
de plena actualidad al estar dedicados al
simpático vecino arácnido,
Spider-man.
El primero está dedicado a uno
de los momentos más trágicos
y recordados de la historia del “trepamuros”
y que el director Sam Raimi ha
homenajeado en la primera y en la tercera
entrega de su saga cinematográfica.
Me refiero a la muerte de Gwen Stacy,
a manos del demente Duende.
Muchos recordarán las páginas
del Amazing Spider-man
121, número en que asistimos
a los desesperados intentos de Parker
por alcanzar el cuerpo de una Gwen
que cae, inexorablemente, desde lo alto
del puente George Washington, tras ser empujada
por el duende. Las viñetas que componen
la página son agónicas y uno
se teme lo peor, a pesar de que Parker
logra atraparla antes de que impacte contra
el agua.
Al final los peores temores se confirman
y Gwen está muerta cuando
Spider-man logra llevarla hasta
él.
Lo peor es la sensación que le queda
a uno, preguntándose si Gwen
ya estaba muerta o si la onomatopeya ¡Snap!
-la cual se escucha cuando la telaraña
de Spider-man logra sujetar el
cuerpo de su novia- significa lo que Kakalios
termina por confirmar, tras siete interesantes,
amenas y elaboradas páginas.
Después llegará el turno
de saber si la tela de araña puede
o no sujetar al vecino arácnido,
las hazañas de Flash, las
cualidades del hombre hormiga –Ant
Man-, los poderes de Elektro
y Magneto, Meteorología
Mutante, Viaje al Microuniverso
y, para terminar, un divertido capítulo
sobre Las meteduras de pata de los Superhéroes.
Cuando uno llega al final, lo mejor es
comprobar, por lo menos en mi caso, que
la física también puede ser
divertida, con un claro reflejo en la realidad
cotidiana –aunque sea en el mundo
de los cómics- y que la teoría
termina siendo muy árida sino se
le añade una dosis de práctica.
Por cierto, si quieren enterarse si la
telaraña de Spider-man es
capaz de hacer las cosas que hemos visto
en, por ejemplo, Spider-man
3 (Sam Raimi, 2007), sólo tienen
que leerse el cuarto capítulo de
La física
de Superhéroes y seguro que
se sorprenderán con lo que comenta
el profesor James Kakalios.
Agradezco a Ediciones
Robinbook las facilidades dadas
para la redacción de esta reseña.
y
junio de 2007
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