En realidad
esta ociosa entidad, que dominó nuestras vidas
en los 80, nunca llegó a desaparecer, sino que
se limitó a esconder la cabeza en la década
pasada. Mientras no mirábamos, nuestro amigo
del mostrador se convertía lentamente en algo
parecido a un cajero automático, y las películas
VHS de los estantes adelgazaban hasta tener la apariencia
de un CD.
Hace poco tiempo que, quizás por añoranza,
nos acercamos a uno de estos fríos puntos de
alquiler para encontrar un reciente catálogo
de cine B, aquel que creíamos extinguido.
Entre los prometedores títulos se encontraban
la secuela de Ojos de fuego
(Robert Iscove, 2002) Campamento
sangriento (Ralph Portillo, 2000), Tentáculos
asesinos, Black Mask
2 o C.S.I. La película,
todo un “fantástico” festín
para los aficionados que vemos editados en DVD productos
que en otros países llegan directamente a las
estanterías o se estrenan simplemente en las
pantallas de televisión. |