| Críticas
como “la última mala película
de terror en llegar a la cartelera”, acompañan
al último largometraje de Wes Craven:
Cursed.
Haciendo honra a su título, el rodaje ya
parecía “maldito”. Multitud
de problemas de producción, de guión
y sobre todo de cambios en el reparto, provocaron
un retraso de más de un año en el
estreno que condenaron para siempre la película.
No veremos en el montaje final a Skeet
Ulrich (Ride
with the Devil, 1999), ni a Corey
Feldman (The
Birthday, 2004), aunque se mantienen Christina
Ricci (Visitantes,
2002) y Shanon Elizabeth (13
fantasmas, 2001), todos ellos habituales del
fantástico. Incluso el especialista en
efectos especiales Rick Baker
sufrió un ataque de ansiedad durante la
grabación y tuvo que dejar su trabajo en
otras manos.
Siguiendo su línea de “horror teen”,
el equipo responsable de Scream
(1996) pretendía un producto con mucho
suspense, acción y sustos fáciles
basado en el mito de los hombres lobo, pero el
resultado no ha entusiasmado ni al propio director.
Pero Craven guarda otro as en
la manga. El padre de Freddy Krueger
actualmente se encuentra inmerso en la postproducción
de un nuevo título, Red
eye, cuyo tráiler resulta ciertamente
prometedor. Enmarcada en las claves del thriller
convencional, la historia se centra en una mujer
secuestrada en pleno vuelo por su extraño
compañero de butaca. A las salas estadounidenses
llegará en agosto.
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