La
empresa ha anunciado que, para el próximo
mes de marzo, se podrá adquirir en
exclusiva para los miembros del Club la
figura que reproduce a Spawn ahorcado,
tal cual aparecía en la portada del
polémico Spawn #30.
Para quien desconozca la historia decir
que, tanto dicho número como el anterior
estuvieron envueltos en una agria polémica
en los Estados Unidos debido a su contenido,
aunque se argumentaran otras cosas.
En el número 29, Spawn,
el personaje, es encontrado por dos hermanos,
quienes son víctimas de los abusos
cometidos por su padre. Lo peor del caso
es que éste es un respetado policía
de la comunidad y nadie puede o quiere pensar
que los moretones que lucen sus niños
son productos de las borracheras del progenitor.
Spawn no dudará en aplicarle
su peculiar sentido de la justicia, llenándole
el cuerpo de tatuajes que dicen lo que en
realidad es, un maltratador. Sin embargo,
el final esconde una sorpresa mucho más
terrible, lógica consecuencia de
todo lo sucedido durante años.
El Spawn 30 lleva al espectro
a una pequeña localidad del sur de
los Estados Unidos, dominada por los desmanes
del Clan, dispuestos a erradicar la presencia
de los sucios negros de su impoluta tierra.
La impunidad de los encapuchados está
motivada porque su líder es el juez
de la población, dispuesto a plegar
la ley a su conveniencia. Spawn
terminará colgando de una soga, tal
y como aparece en la portada y en la página
11 del número como resultado de los
métodos intimidatorios del letrado
y sus secuaces.
Lo que éstos ignoran es que no
se puede matar a quien ya está muerto
y que, Spawn volverá para
vengarse, en especial del juez, que termina...
No hay que ser adivino para suponer que
tales números no podían caer
bien entre buena parte de la bien pensante
sociedad americana. Lo curioso del caso
fue que la polémica se desató,
porque una madre descubrió a sus
hijos leyendo el mencionado Spawn
#30 y, para su sorpresa, descubrió
que los protagonistas utilizaban palabras
mal sonantes. Ésa fue la causa y
no otra, de toda una campaña para
perseguir a los cómics por enseñar
palabras, tachadas de malignas, por aquella
individua.
Quienes sí fueron algo más
conscientes del repaso que aquellos números
daban a dos problemas que continúan
siendo de actualidad en aquel país
fueron los oportunistas medios de comunicación,
que vieron en la polémica una buena
manera de ganar audiencia entre los ciudadanos.
El caso es que, ante la desproporción
del tema, en especial por la argumentación
baladí de la preocupada madre, el
mundo del fandom reaccionó. Personalidades
como Peter Davis, que no
es precisamente amigo de Todd McFarlane,
salieron en su defensa diciendo que tal
polémica era totalmente artificial
y que lo que se escondía detrás
de todo era un intento de censurar al lenguaje
gráfico.
Estaba claro que McFarlane
había tocado la fibra sensible de
quienes no aceptaban cambios en la sociedad,
y que contar temas como los maltratos a
menores -los cuales lo inflinge un defensor
de la ley- o el racismo -orquestado por
un juez- no sentaron muy bien que digamos.
De ahí la expectación que
suscitó en abril del pasado año
el primer anuncio sobre la salida de dicha
figura exclusiva.
Los sucesivos retrasos no han hecho más
que aumentar los rumores sobre las razones
de las continuas cancelaciones y posteriores
nuevos anuncios en lo que a la salida de
la mencionada figura se refiere. Ahora parece
que, por fin, la figura se podrá
adquirir a un precio de $10 (más
gastos de envío) para todos los miembros
del Club, desde primeros de marzo.
Para más información, visitar
la página oficial
(Collector Club) donde también se
explica cómo hacerse socio del Club.
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