En el último lustro catódico
los ingredientes en cuanto a crear una serie
de éxito ha quedado más que
probada. Crímenes sin resolver, un
grupo de investigadores con un líder
carismático y casquería no
apta para estómagos débiles.
Desde que Gil Grissom (William
L. Petersen) irrumpiera con su equipo de
CSIs en los lujosos casinos de Las Vegas
el índice de criminalidad televisivo
ha crecido exponencialmente con el fin de
imitar el producto creado por Anthony
E. Zuiker hace ya seis temporadas.
La traslación literal del producto
a ciudades como Miami o Nueva York no ha
hecho más que multiplicar el fenómeno
de aficionados que reconocen en David
Caruso o Gary Sinise la
cara de la justicia norteamericana.
Caso abierto,
UC: Undercover,
Sin rastro
o Mentes criminales
han seguido pautas similares con resultados
desiguales en su emisión por los
canales en abierto. Incluso la industria
nacional ha probado suerte con un producto
de gran calidad visual aunque previsible
en su guión titulado Génesis.
En la mente del asesino.
Por último, los guionistas han comenzado
a incluir un componente paranormal en el
esquema policíaco conocido que ha
dado como primer resultado la participación
de Patricia Arquette en
Medium.
Con este breve repaso llegamos al estreno
de Haunting evidence
que, hasta la fecha, se sitúa como
el último eslabón de esta
cadena de asesinatos sin resolver. Carla
Baron, John J. Oliver
y Patrick Burns unen los
poderes psíquicos con la ciencia
del comportamiento para retomar casos abiertos
que han tenido como escenario lugares malditos.
Para el primer episodio, que comenzó
a emitirse el 14 de junio en el canal Court
Tv, han realizado una página web
ficticia donde se denuncia la desaparición
del personaje que protagoniza el caso (www.amandatusing.com).
Como curiosidad en la página oficial
encontraremos los accesos a los sitios web
personales de los personajes que encabezan
el reparto.
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