Con poco presupuesto, en textura en monocromo
y mucho ingenio George
Romero creó en 1968 las bases
de la mitología zombie actual articulando
la misteriosa invasión de una legión
de cadáveres devueltos a la vida
en un pequeño pueblo norteamericano.
La
Noche de los muertos vivientes dio vida
a toda una generación de clones y
versiones con los más variados presupuestos
y calidades artísticas. Con 10 años
de margen, Romero retomó
el color para la secuela Zombie
(Dawn of the dead)
donde el escenario se tornaba urbano con
el atrincheramiento de los protagonistas
en un centro comercial. En 1988, El
Día de los muertos citaba a la
raza humana al borde de su extinción
realizando experimentos científicos
con los invasores hambrientos de neuronas.
Los remakes oficiales sobre la obra del
realizador neoyorquino surgieron en los
primeros años de la década
de los 90 con el caracterizador Tom
Savini al frente de una versión
literal del primer título de la,
hasta entonces, trilogía que habría
de continuar en 2004 con el acercamiento
del Amanecer
de los muertos a las nuevas generaciones
del siglo XXI a través de la visión
de Zack Snyder.
Decidido a continuar con su legado, Romero
incluía en 2005 un nuevo eslabón
en la cadena escribiendo y dirigiendo La
tierra de los muertos.
Tras este repaso llegamos a una nueva versión
del origen (la tercera) que presenta la
novedad de estar rodada en tres dimensiones
por Jeff Broadsheet y que
se podrá ver en salas comerciales
con las gafas de colores reglamentarias.
Gerald Tovar Jr. (La
Casa de los 1000 cadáveres, 2003)
y Henry Cooper (La
Masacre de Toolbox, 2003) son algunos
de los inquietantes nosotros que veremos
en esta cinta que ha postpuesto en varias
ocasiones su fecha de estreno por problemas
técnicos.
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