Desde que el asesino en serie norteamericano
Ed
Gein, obsesionado con conseguir piel
humana para crear los más horrendos
objetos de decoración y vestuario,
inspiró al personaje principal de
la novela Psicosis
de Robert Bloch, su historia
ha ido alimentando una y otra vez las tramas
del cine de terror.
Una de las sagas más famosas basada
en sus crímenes es la de La
matanza de Texas. De sus entregas,
la más terrorífica es sin
duda la primera, dirigida en el año
1974 por Tobe Hooper, quien
en 1986 estrenaba una secuela. Cuatro años
más tarde se presentaba una tercera
parte y en 1994, una cuarta, perdiendo calidad
episodio a episodio.
Pero con la fiebre creciente de producir
nuevas versiones de los clásicos
del cine de horror, en el 2003 llegaba a
los cines un remake de la original que las
nuevas generaciones aceptaron con relativo
entusiasmo: La
matanza de Texas 2004 (Marcus Nispel,
2004). Tanto es así, que los productores
han querido aprovechar el tirón y
preparar una nueva película donde
se cuenten los orígenes de los psicópatas
tejanos: La matanza
de Texas: El comienzo.
El director escogido para el proyecto ha
sido Jonathan Liebesman,
a quien conocemos por realizar Darkness
falls (2003), mientras que el guión
ha sido fruto del tortuoso trabajo conjunto
de un equipo en el que destaca el nombre
de David Schow.
Actualmente en post producción,
el próximo 6 de octubre se estrenará
la esperada precuela en las salas norteamericanas.
¿Conseguirán la atmósfera
de la original con la que tanto miedo pasamos?
Permítannos dudarlo.
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