Aunque
estamos en el siglo XXI y cada vez la red
gana más terreno a los medios considerados
clásicos, todavía hay “románticos”
que apuestan por presentar sus propuestas
en formato papel.
La realidad es que, cuando se ofrece un
producto de calidad y que responde a las
necesidades del público, poco importa
el soporte. El mejor ejemplo lo tenemos
en la revista CineAsia la cual,
tras dos años de vida, ha logrado
hacerse un hueco dentro del mercado editorial
español, ofertando la más
completa información del cine llegado
desde los países orientales.
De igual forma, las dos nuevas revistas
animanga Mangazine y Neomanga,
responden a las premisas antes formuladas;
es decir, un producto de calidad que ofrece
aquello que el lector -otakus de anime,
manga y videojuegos- demandan cada mes.
Editadas por Banzai Comics, S.L
ambas cabeceras están muy bien segmentadas
para así poder llegar a la mayor
cantidad de público posible.
Mangazine bebe
del equipo editorial y los principios de
Animangaweb y del grupo
OxigenStar, creado a raíz
de la primera. El caso es que sus responsables,
tal y como me comentaba en el pasado Salón
del Manga de Barcelona Julio
Lleonart, director editorial, querían
llegar más lejos y cuando tuvieron
la oportunidad de dirigir su propia revista,
no se lo pensaron dos veces.
Tras tener que hacer frente a muchos inconvenientes
nació Animangaweb Mangazine,
una revista enfocada a un público
–otaku- más adulto, lo cual
no es sinónimo de aburrida. Seria,
sobria, pero para nada aburrida. En sus
páginas se pueden encontrar variados
contenidos y estudios que sirven tanto a
los aficionados como a los recién
llegados. Todo enfocado para lograr el reconocimiento
que el cómic en general, y el manga
y anime en particular, reclaman de manera
clara, como muy bien podrían asegurar
los 58.000 visitantes del Salón del
Manga barcelonés.
Junto a ella está Neomanga,
una propuesta si me lo permiten más
dinámica y cromática, pero
igual de interesante y rigurosa. Reportajes,
noticias, comentarios y estudios llenan
sus atractivas páginas, las cuales
se leen de manera amena y grata.
Lo mejor de todo son las buenas relaciones
públicas que sus redactoras y redactores
–que también los hay- hacen
de su cabecera. En eso, el mundo otaku le
ha ganado la partida, y por mucho, al mundo
del fandom de los superhéroes y el
cómic más clásico.
Los primeros saben y les gusta vender su
producto, mientras que los segundos viven
de glorias pasadas que ya sólo sirven
para acumular polvo y poco más.
Otros ejemplos de estas patentes ganas
de vender y dar a conocer el anime y el
manga es el canal de televisión Buzz
y la activa asociación A.D.A.M.
(Asociación en Defensa del Anime
y el Manga) con los que ya tuve el placer
de compatir Expomanga
2005 en la ciudad de Madrid. Su trabajo
y dedicación demuestran, a la claras,
la tremenda difusión de los héroes
de ojos grandes y extremas líneas
cinéticas en detrimento de otros
personajes más veteranos, pero peor
vendidos.
De ahí que iniciativas como estas
dos revistas no sólo son oportunas,
sino necesarias para el mejor conocimiento
del mundo otaku y del arte gráfico
en general.
Sólo espero que los lectores y degustadores
de este tipo de productos sepan ver las
virtudes de ambas cabeceras. Lo que les
puedo decir es que su lectura no sólo
fue grata e instructiva sino, además,
muy sencilla.
Quiero agradecer a Julio Lleonart
i Crespo (Mangazine) y
a Diana Calleja (Neomanga)
el material facilitado y el tiempo dedicado
en medio del multitudinario Salón
del Manga de Barcelona 2006.
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