Las campañas de marketing viral para
promocionar nuevas películas que
surgieron cuando se generalizó el
uso de Internet han ido evolucionando hasta
propuestas como las de la última
producción de J. J. Abrams,
Monstruoso.
A pesar de la globalización del medio,
los norteamericanos nos siguen llevando
la delantera, pero muchos aficionados al
cine y al género fantástico
han ido siguiendo paso a paso este juego.
Lo que comenzaba como un proyecto secreto,
incluso para gran parte del equipo involucrado,
se daba a conocer el pasado julio con la
proyección junto a Transformers
(Michael Bay, 2007) del misterioso avance
de una película que nacería
con el nombre en clave 1-18-08
y posteriormente se conocería como
Cloverfield.
Imágenes de una gran explosión
en Nueva York que descabezaba a la mítica
Estatua de la Libertad, grabadas con cámara
en mano para dar sensación de realismo
y vídeo casero, daban simplemente
a conocer la fecha de estreno del film,
el 18 de enero de 2008.
Este teaser rápidamente aparecía
en Youtube, grabado (esta vez sí)
por aficionados en una sala de cine. Y los
rumores, alimentados por nuevas estratagemas
de la mercadotecnia más avanzada,
comenzaban a dar la vuelta al mundo.
A pocos días de la premiere, han
empezado a difundirse nuevos vídeos
que en clave de informativos internacionales
relatan el ataque a una plataforma petrolífera,
situada en el centro del Océano Atlántico,
atribuido a un grupo ecologista conocido
como T.I.D.O. Wave. Dicen que estas imágenes
podrían ser las que den comienzo
a la película.
En España tendremos que esperar
hasta el 1 de febrero para encontrarla en
la cartelera y conformarnos con la traducción,
polémica y a nuestro gusto poco acertada
del título, Monstruoso.
Sin embargo, ahí estaremos para
conocer el desenlace de esta historia, que
ya ha trascendido al metraje y que probablemente
recupere el Kaiju eiga (cine japonés
de monstruos gigantes) de su destierro hollywoodiense.
Ver tráiler en castellano:
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