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La avalancha de superhéroes ya es un hecho.
Si Batman comenzó
tardíamente su andadura en 1989 siguiendo los
paso del Superman de
1978, el nuevo milenio se prepara para renovar el plantel
de justicieros enmascarados. Blade
(1998), de Stephen Norrington (que acaba de estrenar
segunda parte) y el superéxito de Bryan Singer
X-men, (cuya secuela
ya tiene título, X2)
abrieron la caja de Pandora. La revolución de
los FX por ordenador ha hecho posible que héroes
del cómic difíciles de reproducir en la
pantalla estén cobrando vida a un ritmo frenético.
Así, Spiderman,
El Increíble Hulk,
Daredevil ya están
en producción o bien ultimando los detalles para
su estreno.
Si los héroes anteriormente nombrados pertenecen
a la editorial Marvel, su competidora más directa
DC ha decidido retomar a Superman,
y si les preocupó que Ben Affleck (Armaggedon,
1998) fuera el elegido para dar vida a Daredevil,
la posibilidad que Brendan Fraser ( La
momia, 1999) se ponga el uniforme rojo y azul
no es menos escandalosa.
Lo útimo, y realmente sorprendente, es la posibilidad
de ver juntos al Señor de la noche y el hijo
de Krypton, aunque esto ya es terreno pantanoso.
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