Relatos
EL VIEJO Y EL MAR. Y EL EXTRAÑO. Y EL KRAKEN
El extraño llegó por el sendero del risco. Cojeaba de la pierna derecha, no de un modo pronunciado, sino con un ligero vaivén, como una barca amarrada en un día de leve marejada. Caminó arrebujado en su abrigo, con una mano escondida en el bolsillo y la otra agarrando una enorme bolsa de lona. El cielo estaba encapotado y soplaba viento del norte. No le importó. LEER MÁS
PERSECUCIÓN
Sin duda el final de aquel hombre era inevitable. Su rostro se empapó súbitamente por un sudor frío e intenso. El miedo ahogó sus sentidos y también su valor. Su expresión había experimentado un repugnante cambio asociado a las innumerables situaciones de espanto de las cuales había sido testigo durante su estadía en aquella isla paradisíaca y contaminada de horrores.
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