Cuentos y relatos de terror, ciencia ficción y fantasía
Recomiéndanos a un amigo Añádenos a tus Favoritos
Relatos
MOVIES DISTRIBUCIÓN La tienda online con la que sueñan los cinéfilos. DVD, HDDVD, BLU RAY, UMD, FIGURAS, BANDAS SONORAS, CAMISETAS, POSTERS...Entregas de 24 a 48 horas. Aloja tu web en www.preica.com. Hosting sólido desde 2 Euros
LAS SOMBRAS DEL MIEDO, por Esteban Repiso (1/2)

La influencia del extraño libro y la desbordante botella de vino negro, habían causado aquel cambio de actitud en la persona de Alex Millar. Su mente le advirtió del peligro al cual estaba expuesto mientras que la paranoia comenzaba con su sarcástico ritual de persecución y sobresaltos. Miró por la ventanilla del reducido cuarto de hormigón y aseguró la chapa de la pesada puerta de madera. Nada allá afuera, lo mismo de siempre, la misma noche otoñal, el mismo frío y la misma humedad. Volvió a mirar por la ventanilla y clavó después su vista en la pequeña y salvadora estufa eléctrica. Se acercó a ella y encendió un cigarrillo.

Relatos de terrorEl reloj de su muñeca dio las dos de la madrugada de aquel martes 13 de agosto, supo entonces que en unos minutos más tendría que salir de su refugio y cumplir con la tercera ronda. Su temor a enfrentarse a las penumbras de esa oscuridad nocturna se incrementó en forma extraña. Maldijo entre dientes.

Recordó las palabras de su novia al salir de casa aquella tarde, “te extrañaré esta noche, vuelve pronto y piensa en mí”, su segunda semana en este nuevo trabajo y su primera noche fuera de casa. Esto de ser nochero no le agradaba, tampoco su precaria situación económica y el lugar en donde se encontraba… el viejo cementerio del poblado.

Se enfundó los gruesos guantes y abrochó hasta el último cierre de su buzo térmico. Tomó la linterna y traspasó la puerta de madera. El helado aire lo recibió con hostilidad y el vacío de una noche susurrante lo acarició con sus transparentes garras.

Buscó con su cobarde mirada algo que su interior le ordenaba. No encontró nada. Sintió que alguien lo observaba, dio un paso y luego otro, entonces escuchó otros pasos que no eran los suyos y que venían de sus espaldas. Miró por sobre su hombro y solo vio aquel telón negro y espeso que cae cuando el astro se oculta, ¡estúpido libro! No debería haberlo sacado de la biblioteca. Si no fuera por aquel irónico bibliotecario amante del terror y de aquellos seres de largos y filosos colmillos. ¡Eres un cobarde! Lo aceptó.

¡No! No seguiría en ese lugar sin antes abrir otra botella de dulce vino. Abrió su cartera y sacó el cristal, lo bebió con algo de excitación. Sus pasos se hicieron un poco mas seguros, la luz de la linterna le ayudaba con agrado. Dobló por el pasillo tres y se plantó frente a una tumba que llamó dócilmente su atención. Aquella seguía igual que el día en que fue inaugurada, él estaba allí cuando los parientes y deudos despidieron a su amado ser, eso hace dos días. Las cuatro únicas coronas y las marchitas flores aún permanecían en el lugar, también el inofensivo perro de pequeña raza que no aceptaba la partida de su amo… un ejemplo de lealtad y amor en este mundo de odio y mentiras.

El perro lo miró con paciencia y siguió estático y recostado junto a la cruz de madera de aquella tumba de tercera clase. Pobre e inocente animal, pensó para sus adentros al tiempo que un nuevo sorbo de vino resbalaba por su garganta. Prometió volver con un trozo de pan en su próxima ronda. Entonces se alejó de aquel triste lugar y encendió un nuevo cigarrillo.

Alex Millar era por entonces un joven humilde y de aspecto terrible. Su actual situación le había sumido en un estado de angustia producto de la constante insatisfacción de muchas necesidades que a su edad le eran propias e innatas. Sus cortos 23 años y lo rudo de los anteriores empleos le habían enseñado lo difícil que es surgir en una sociedad envuelta en el desarrollo y el consumismo. No poseía estudios ni experiencia sólida en algún oficio técnico, eso le desalentaba. Sin embargo, era un hombre normal y sin muchos vicios, dispuesto a sacrificar su juventud para lograr en un futuro muy lejano consolidar algunas de sus escondidas metas. Su novia, con la cual compartía una roída casita en las inmediaciones de una comuna popular, lo respetaba y le creía, razón suficiente para que el joven obrero sintiera un personal grado de estima y una seguridad emocional propia.

  Principal | 1 | 2 | Sobre el colaborador
2000 - 2008 TumbaAbierta.com sobre el material original. Alojado por RedisNet.com Preica.com Aviso Legal