
Libros.-
Los Diálogos en el Averno.
Otro texto maldito.
Sólo lo difícil me es estimulante, nos
legaba Lezama Lima. Es por ello que
he decidido publicar este ensayo sobre este libro maldito.
Pues la misteriosa muerte del Profesor Bernard, me ha
llevado a ello, sabiendo que con ello estoy sentenciando
mi propia muerte. Por lo tanto transcribiré las
notas que tomé mientras investigaba el libro...
Editado por José Polidori.
Primero que todo, quiero situar al posible lector. Mi
nombre es Adolfo y soy “comerciante de
libros”. El mío es un oficio singular,
compro y vendo textos. Suelo en algunas ocasiones ser
contratado para decodificar libros y manuscritos antiguos.
He estudiado El libro de los
Muertos Egipcios, una Biblia escrita en arameo
del año 100 d.c. con una introducción
de San Juan Apóstol, la misma
que luego fue eliminada por la iglesia catolica, así
mismo un Tratado sobre Vampiros del monje benedicto francés Dom Julián
Serrat, el famoso Necronomicón del árabe loco Abdul al-Rahzed, quienes
para mucho no existe, pero que yo tuve en mis manos,
al igual el tomo segundo de la Teología Dogmatica et Moralis ad menten S. Thomae
Aquinatis, en francés, editado en 1892.
No es una tarea fácil que se diga, pero alguien
tiene que hacerlo y con los años me he convertido
en un estudioso en la materia.
En estos estudios conocí al profesor Bernard,
en un seminario de Mitología sobre los Dioses
Primigenios, y allí fue donde me dio a leer aquella
misteriosa y fascinante obra. Su nombre Los
Diálogos en el Averno. El profesor Bernard
era un catedrático de una Universidad del Norte,
y me ofreció unos buenos honorarios para que
tradujera aquel texto, escrito en un griego antiquísimo,
anterior a la misma filosofía de Platón,
del mismo debería realizar un artículo
posterior, manuscrito que ahora lees tú, lector.
Después de tomar el libro empezaron a darse una
serie de circunstancias, derivando en la muerte del
profesor Bernard. Transcribo en documento Word de mi
computador una serie de anotaciones que fui compilando
al estudiar el libro maldito. No he podido llegar a
desentrañar el misterio que opaca el texto.
Diario de lectura.
22 de agosto.
Título: Sobre mi escritorio está Los
Diálogos en el Averno. Es un libro, con
una cubierta de cuero, 726 páginas. La presentación
la hace un monje medieval, su nombre Arghus de Balboa,
posee un sello inquisitorial, transcrito en un idioma,
presumiblemente griego. Su autor es Ades de Mileto.
Un presocrático, indago. El título me
remite a leer El Paraíso
perdido de Milton y La
Divina comedia de Dante Alighieri... “A mitad del camino de la vida me encontré
en una selva oscura por haberme apartado de la recta
vía”... Esta frase es el inicio con
la que Dante nos invita a leer... mientras
que Ades inicia su libro así: “Después
de morir me hallé en el caos primigenio, por
haberme apartado del camino a él”.
23 de agosto.
Pág 57. Se trata de un tratado de Filosofía
antigua, habla de las primeras guerras entre los dragones
de la luz y los de las tinieblas. Describe a estos seres
muy luminosos en una edad de oro de nuestro planeta: “Los primigenios eran (Urano y su prole), los
primigenios son (Saturno y los Titanes) y los primigenios
serán ( Júpiter y su panteón)...”.
Estas primeras criaturas o seres de la luz, a lo que
el cristianismo ha llamado ángeles o primeros
dioses, intermediarios entre mortales y deidades. Allí
se explica las primeras uniones de mortales con inmortales.
24 de agosto.
Pág 123. Ahora el libro presenta un segundo capítulo,
“Orantia”. Aparece una nota del autor, ocupa
tres páginas y media, relata los primeros auges
de nuestra civilización y la desaparecida ciudad
de Orantia. Relata a la par la vida de un hermano suyo,
un cantor que fue devorado por los seres del pantano,
su nombre era Orfeo, algo que nos alude al
mito de este Dios primigenio. Este cantor como lo refiere Ades de Mileto, era un sacerdote iniciado en
un antiguo misterio revelado a los hombres por los dragones
de la Sabiduría.
25 de agosto.
Pág. 241. Ha aparecido un nuevo personaje en
la historia, su nombre es Mercurio, un ser
de la luz, que es a la vez quien dicta este libro a
su autor. Parece evidente que esté es el actor
o hilo conductor de toda esta historia, oponiendo sus
ideas y métodos a su antagonista, el señor
de las mentiras o como le llama Orfeo, simplemente Plutón. Mercurio, mensajero
de los primigenios, y voz de Júpiter en la tierra, dará sus pautas a los hombres. |