26 de agosto.
Pág. 307. El libro presenta un tercer capítulo,
“Los misterios de Osis”. Misterio que intenta
desentrañar Ades de Mileto, en varios cantos
adivinatorios. Estos himnos pre-homéricos aluden
al arte, las orgías, la vida humana, entre otros.
Asimismo, nos habla de los primeros padres, seres circulares
que representan al hombre y la mujer en la unidad. Un
ser primero que es hombre/ hombre. Un ser segundo que
es mujer/ mujer. Y un tercer ser que es hombre/ mujer.
Castigado estos seres luego por los dioses primigenios
por poseer la vista inmortal, les vendaron sus ojos,
les hicieron mortales.
27 de agosto.
Pág. 401. El libro acaba de realizar un giro
extraño. Nos empieza a explicar los cultos mistéricos.
Ahora la investigación se complica más,
aparece una nueva nota del autor, con una serie de símbolos
que parecerá una locura, concuerda con algunos
jeroglíficos mayas. “Los dioses que
eran serán siempre los mismos, tal como las estrellas
de los cielos”. Sonrío por primera
vez al comprender que este libro es un texto alegórico,
y que está construido sobre la base de metáforas
para ocultar su verdadero enigma. Un palimpsesto que
nos lleva a diferentes caminos en el laberinto del minotauro.
Esos primeros seres circulares o primeros padres tenían
aspecto humano, aunque con rasgos de batracio, se habla
de la leyenda del dios Oames. Algunos de nosotros, los
seres humanos, somos receptivos a las voces de los antiguos,
muchos casos de exorcismo en lo que he podido deducir
y estar presente se refiere a esta suerte de posesión.
Nota P.D: El profesor Bernard me ha llamado, su voz
ha sonado extraña, me ha dicho que el libro fue
hallado a los alrededores de las ruinas sumergidas de
la ciudad de Nan Madol, en las islas Carolinas. Junto
a dos textos más, el Sobre
el haz de luz en el cielo, escrito por el primer
bibliotecario de Alejandría y ocho tomos de la
obra del sacerdote egipcio Manethón. He decidido
dejar la lectura del libro.
29 de agosto.
Pág. 589. He retomado la lectura del libro, un
cuarto capítulo intitulado 'Los Dioses que no
tienen rostro'. ¡Impresionante!. El señor
de las mentiras ha llevado de su mano a Mercurio al
mismísimo Tártaro y ha empezado una conversación
pluridimencional, donde el tiempo y el espacio se desvirtúan:
allí el mundo, es un mundo carente de credibilidad,
como este texto, un espacio con falta de sentido que
el lector traduce e intenta descifrar. “Los
antiguos dioses habrían llegado a este mundo
antes de todo tiempo conocido, e instauraron un patriarcado
asistido por fuerzas titánicas, y que fueron
devorándose una a otra, una fuerza desplazaba
a otra, Cronos inminente devorando a su carne cósmica,
seres de pesadilla, la esencia propia del mal, al final
vencidos en la gran batalla, por el señor de
los siete anillos, el señor de los rayos cósmicos”.
Nota P.D. I: Estoy empezando a odiar la luz del sol
y durante el día escribo con las cortinas echadas.
Por las noches me dedico a pasear como un misántropo
las avenidas solitarias y los cementerios de esta ciudad.
He empezado a escuchar voces en la planta baja de mi
casa y siento como si una sombra fuera apoderándose
de esta gran ciudad.
30 de agosto.
Pág. 666. Parecerá extraño. En
este quinto capítulo, 'El que camina en el agua',
el texto habla directamente al que lee: “Los
antiguos empiezan a huir hacia algún espacio-tiempo
más favorable, pues cuando fuimos derrotados,
hemos huido a un tiempo por delante del nuestro, y ahora
en esta habitación, parezco buscar algo, te busco
a ti”. Un pequeño escarabajo ha caído
en mi hombro.
1 de septiembre.
Pág. 697. Me empiezo a sentir incomodo con la
novela. Pareciera como si ya el personaje del libro
fuera yo. He emprendido aunque no se crea un diálogo
con el mismo Señor de las mentiras: “El
mundo de los sueños, amigo mío, es un
universo separado del de la vigilia, un camino fronterizo
accede a una región donde los habitantes entran
a nuestro mundo, del mismo modo que el que sueña
experimenta alcanzar la tercera orilla del otro lado”.
No sé quién soy ya en la trama. Es más
no sé cuál es mi realidad más inmediata.
Estoy asustado, lo confieso. Las voces resuenan detrás
de la puerta de mi habitación, ahora lo comprendo,
el profesor Bernard también, pero ahora él
esta muerto. Podría dejar la lectura, pero ya
no es posible, ya estoy dentro del libro. Pero es fatigoso
ser el juguete de fuerzas que son a la vez elementales
y conscientes... Ahora sólo puedo trabajar de
modo seguido un par de horas. Sea consciente lector
que ahora lee esto. De lo que para mí fue al
principio sólo un juego o curiosidad por lo desconocido
ahora únicamente queda el horror. Quiero prevenirle...
Nota del Editor: El cadáver de Adolfo fue hallado
tres días después en su habitación,
sus ojos estaban abiertos, con una mueca del más
pavoroso terror. Por la autopsia, se pudo deducir que
Adolfo falleció poco después de escribir
estas anotaciones...
* Ilustración de José
Antonio Pulido. |